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Cuadernos de las coimas

El ex secretario de Cristina declaró que la plata iba a Santa Cruz

Durante su exposición ante el fiscal Carlos Stornelli como imputado arrepentido, Fabián Gutiérrez aseguró que los bolsos con el dinero proveniente de la corrupción llegaba a las propiedades de la ex presidenta en Río Gallegos o El Calafate, donde era guardada en bóvedas.

Por Redacción

domingo 30 de septiembre, 2018

Fabián Gutiérrez, el ex secretario privado de Néstor y Cristina Kirchner, se presentó este viernes antes el fiscal federal Carlos Stornelli, pidió declarar en la causa de los cuadernos de las coimas como imputado arrepentido y confirmó la dinámica de las rutas de bolsos con dinero que salían desde Buenos Aires hasta Santa Cruz.

De acuerdo a su declaración, los ex presidentes estaban al tanto de esta logística. A partir del lunes, Claudio Bonadio analizará los dichos de Gutiérrez, ya que es el juez quien tiene la potestad para homologar el acuerdo que Gutiérrez firmó con Stornelli el viernes pasado.

“Fue una declaración fuerte”, sostuvo el fiscal tras las 4 horas que pasó con el ex secretario, según Clarín. Tras analizar sus dichos como arrepentido, los investigadores de la causa de los cuadernos podrían pedirle que amplíe la información sobre detalles de lo que reveló.

El ex secretario privado de la principal acusada en este proceso intentó despegarse de los delitos del expediente. A pesar de eso, de modo formal, él mismo, al declarar como “arrepentido”, aceptó haber formado parte de esta historia de recolección y distribución de millones de dólares que pagaban empresarios de diversos rubros a los ex funcionarios k.

Este diario pudo saber, siempre de acuerdo a trascendidos de fuentes que conocen la trastienda del expediente, que Gutiérrez aceptó ante la Justicia que los bolsos que se llevaban al sur cargaban dinero de la corrupción. Dijo que eran manipulados por el secretario más privado y reservado de los Kirchner: Daniel Muñoz, ya fallecido.

Por último, aseguró que esa plata llegaba sin control al aeropuerto de Río Gallegos o de El Calafate e iba directo a las viviendas de los Kirchner. Allí era guardada en bóvedas que juró no haber visto nunca, a pesar de que habría escuchado comentarios de primera mano sobre cómo eran o donde estarían.

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