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Crimen en Tandil: la historia del abogado acusado de venganza sexual

Uno de los detenidos denunció que el letrado lo involucró en el caso porque no quiso tener relaciones con él.

Por Redacción

sábado 3 de noviembre, 2018

Un nuevo testimonio, el movimiento que revela su teléfono y la coartada que presentó podrían en breve dejar en libertad a uno de los tres detenidos por el crimen de Jorge Bustamante, asesinado durante un asalto en Tandil.

Se trata de Emanuel Ramírez, un joven que quedó en la mira de los investigadores tras la declaración del primer sospechoso del caso. Ante el fiscal del caso, Ramírez se declaró inocente y aseguró que fue involucrado en el caso a causa de una “venganza sexual” del abogado Claudio Castaño: dijo que lo acusó porque no quiso tener relaciones con él.

En Tandil, la denuncia no generó sorpresa. Es que no es la primera vez que este excéntrico y polémico penalista queda envuelto en un escándalo de extorsión, sexo y mentiras. De hecho, deberá defenderse por un hecho que llego a juicio y que lo puede llevar a la cárcel: le imputan un abuso sexual con acceso carnal.

Lo denunció en julio de 2016 un muchacho de 26 años que padece un cuadro de esquizofrenia. Contó que el abogado lo llevó engañado a su casa y que allí lo violó. Castaño dice que todo es un invento. Reconoce que tuvieron relaciones pero asegura que fueron consentidas, aunque las pericias juegan en su contra. El letrado recurrió la elevación a juicio y la Cámara de Apelaciones negó el recurso: será juzgado en agosto del año que viene por el Tribunal Criminal 1 de Azul.

Castaño es extravagante y controvertido. Cuentan en Tandil que suele andar a caballo por la ciudad y salir a pasear a su Caniche Toy luciendo prolijos trajes que corona con un vistoso moño. Su chofer también es su guardaespalda. En los Tribunales donde actuó dejó su sello.

En juicios de lesa humanidad, en la causa conocida como Monte Peloni, un centro clandestino de detención cerca de Olavarría, defendió a un teniente implicado, entre otros delitos, en la desaparición de un abogado. Durante el debate el presidente del Tribunal Oral Federal le tuvo que llamar varias veces la atención “por improcedente”. Una de esas veces fue cuando le preguntó a una sobreviviente, víctima de torturas, si “había imaginado la picana, porque no la vio, ¿no?”; otra cuando le pidió a la mamá de un desaparecido en Olavarría, Madre de Plaza de Mayo, que se quitara el pañuelo de la cabeza porque era “un símbolo sectario y partidario”.

Su legajo en el Colegio de Abogados de Azul acumula sanciones disciplinarias y en 2012 llegó a tener la matrícula suspendida durante 20 días hábiles. Poco después satisfizo su afán de protagonismo, cuando representó a un novio de Ricardo Fort y desfilo por programas de TV.

De confirmarse la versión de Emanuel Ramírez sobre la “venganza sexual”, Castaño podría enfrentar una nueva causa en su contra.

Sin embargo, antes deberá refutar el delito de abuso sexual con acceso carnal que le imputan, por el que podría recibir una condena de 6 a 15 años de prisión. El joven que lo denunció contó que el 11 de julio de 2016 lo invitó a su casa para un encuentro donde habría otras personas y que al llegar sólo estaba Castaño. Que lo invitó a la cama a ver una película, que le bajó los pantalones en medio de forcejeos y lo violó. Dijo la victima que no pudo defenderse intimidado por las amenazas del abogado, temeroso porque sabía que tenía armas en la casa. Dos días después se quebró ante la psicóloga.

“Desde el punto de vista psicológico psiquiátrico, su relato respecto de los hechos denunciados presenta característica de verosimilitud, es decir es un relato detallado, inestructurado, con detalles de contexto y con correlato emocional acorde a sus características de personalidad. No surgen indicadores de fabulación. La mendacidad no constituye entidad psicopatológica”, describieron las peritos psicólogas Yamiel Minaberrigaray y Mónica Ledesma sobre el muchacho como consta en la instrucción, según destacó Clarín.

En cambio, sobre el imputado Castaño, los peritos Eugenia Navarro y Mauricio Arias dijeron que presenta “aspectos antisociales, sadistas y esquizoides, combinación que implica el despliegue de conductas egoístas, arrogantes, engañosas o explotadoras hacia el entorno en beneficio propio con posibilidades de obtener placer y satisfacción personal humillando a otras personas y violando sus derechos o sentimientos, con necesidades afectivas mínimas”. Y agregaron:“Su estructura narcisista psicopática con rasgos de perversión lo llevan a descalificar al otro, a mostrarse oposicionista, arrogante y desplegar saberes que capten la admiración del otro o lo paralicen… Presenta escasa empatía, disociación afectiva y tendencia a privilegiar la satisfacción de sus necesidades desestimando la necesidad y el deseo del otro”.

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