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“Mar del Plata se está convirtiendo en un aguantadero de genocidas”

Lo sostuvo a El Marplatense Carmen Ledda Barreiro, titular de Abuelas de Plaza de Mayo en la ciudad, al advertir por la reciente llegada de otro condenado por delitos de humanidad, a quien la Justicia le concedió el beneficio de arresto domiciliario por cuestiones de “dignidad” humana.

Por Redaccion

domingo 4 de noviembre, 2018

Desde la filial marplatense de Abuelas de Plaza de Mayo expresaron su malestar y preocupación por la llegada a la ciudad de otro genocida para poder gozar el beneficio de arresto domiciliario, que se suma a otros casos polémicos como los de Miguel Etchecolatz Juan Miguel Wolk, ambos responsables de múltiples secuestros, torturas y muertes ocurridos durante la última dictadura militar.

“En estos últimos días llegó otro genocida a Mar del Plata. La verdad que parece que la ciudad se está convirtiendo en un aguantadero de genocidas. Ya tenemos alrededor de 40”, apuntó a El Marplatense Carmen Ledda Barreiro, titular de la organización.

El reciente arribo involucra a Guillermo Horacio Pazos, sindicado como uno de los integrantes del Grupo de Tareas 3.3 de la Escuela de Mecánica de la Armada ESMA y sobre el cual recayó en noviembre del año pasado una condena a 16 años de prisión, tras juzgarse una serie de hechos que tuvieron por víctimas a casi 800 personas.

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°5 resolvió el 26 de octubre pasado otorgar el arresto domiciliario y, entre sus argumentos, aludió a cuestiones de “dignidad humana” para dictaminar la medida. “La dignidad intrínseca de la persona humana y todos los atributos que ella conlleva consigo, podrían encontrarse en jaque en virtud del alarmante deterioro de salud del aquí imputado”, adviertieron los magistrados en la resolución.

Ledda dijo que el condenado por delitos de lesa humanidad se encuentra sobre una vivienda de la calle Olavarría y no ocultó disconformidad por las características que tienen estos “beneficios” que concede la Justicia. “Ya sabemos como son estas prisiones domiciliarias, salen de la casa y hasta se les ha sacado fotos en supermercados”, graficó.

“Es una manera que tiene el Gobierno de mandar a estos viejitos a morir en sus casas. Pero resulta que yo también soy una viejita y todavía estoy buscando a mi nieto“, apuntó la máxima referente de la ciudad de Abuelas de Plaza de Mayo.

 

 

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