Verónica González será sometida a pericias psiquiátricas

Aunque se negó por segunda vez a prestar declaración ante la fiscal Florencia Salas, la esposa y principal sospechosa del crimen de Carlos Bustamante prestó su consentimiento para ser evaluada, algo a lo que se negó cuando fue asesinado su hijo. “La prueba está toda sobre la mesa y la tenemos que aprovechar para esclarecer este caso”, aseguró la fiscal.

Por Redacción

martes 26 de marzo, 2019

Verónica González, la principal sospechosa por el asesinato de su esposo Carlos Bustamante en Miramar, se negó por segunda vez a ser indagada en la causa, pero brindó este martes su consentimiento para ser sometida a las pericias psicológicas y psiquiátricas que ordenó la fiscal Florencia Salas.

“Estaba citada para la fecha y se negó a prestar declaración. Nosotros tomamos como un indicio a nuestro favor que no declare, consideramos que no tiene nada de qué defenderse. Pero, en principio, consideramos que es una estrategia de la defensa, que quiere reunir más pruebas para que ella, eventualmente, pueda prestar declaración. No sabemos si lo va a poder hacer porque hay que ver si ella se puede defender de la prueba que hay en la causa“, sostuvo la fiscal en diálogo con El Marplatense.

La fiscal ya le tomó declaraciones a familiares directos de Carlos Bustamante, incluida la hija de la pareja, Rocío. Sin embargo, Salas aseguró que la conversación con ella giró más sobre su rol de víctima en la causa, que respecto a la información que pueda sumar al caso. “Rocío no tiene nada que aportar en esta causa para esclarecer este crimen. No está viviendo en Miramar y se fue hace tiempo de la casa familiar“, dijo.

Tenemos muchísimas pruebas por delante. Tenemos unas medidas pendientes para realizar con Policía Científica y la DDI para ver si podemos encontrar más elementos que puedan involucrar a González en este hecho. La prueba está toda sobre la mesa y la tenemos que aprovechar para esclarecer el caso“, agregó.

Por último, coincidió con su colega Rodolfo Moure -quien tiene a cargo la investigación por el homicidio del hijo menor de la pareja, Gastón, quien fue asesinado en Miramar en 2011, a los 12 años- respecto a la gran cantidad de coincidencias que hay entre ambos casos.

Ese primer crimen aún permanece impune y, en aquella oportunidad, también se habían sembrado algunas sospechas sobre la madre, pero no quiso ser sometida a las pericias psicológicas y psiquiátricas que ahora sí se llevarán adelante. Luego -en base a una huella dactilar recabada en el lugar del crimen- se avanzó sobre la teoría de que el entonces cuñado de Gastón, Julián Ramón, lo había matado en un robo frustrado.

Claramente, hay similitudes entre ambos homicidios: en el mismo lugar, un hecho violento y ocurre en las habitaciones de cada uno. Creo que, eventualmente, se va a volver a revisar desde esta óptica el caso de Gastón. Pero es algo que ocurrirá a futuro, no es algo que vaya a suceder en lo inminente porque hoy tenemos que abocar el 100% de nuestros recursos al esclarecimiento de este homicidio, que es reciente“, sostuvo.

SIETE AÑOS DE IMPUNIDAD

Fue la mañana del 21 de noviembre de 2011. “Andá tranquila ma, que yo te llamo”, le dijo Gastón a Verónica, según su testimonio. El chico había cumplido 12 años y ya se podía quedar solo. Ella, entonces, salió de su casa para comprar unos plantines para una clienta en el vivero de Miramar.

Ese día, el chico tendría que haber ido a la escuela, pero la noche anterior había festejado su cumpleaños, se había dormido tarde y quería quedarse un rato más en la cama. Su madre lo consintió, pero ella tenía sus obligaciones. Era la primera vez que lo dejaba solo en su casa.

Verónica tardó menos de una hora en regresar y fue quien encontró a su hijo muerto en su cuarto: estaba en el piso, tenía una media en el cuello y una almohada en la cara. Su asesino lo había golpeado, estrangulado y asfixiado.

Según la investigación, el asesino robó 300 pesos y también quiso llevarse una TV que trasladó del cuarto matrimonial a la cocina, pero al final quedó en la casa. Sólo que dejó en la pantalla una huella de arrastre, la huella de quien hasta hoy es el principal sospechoso: el cuñado de Gastón, Julián Ramón.

Según consta en el requerimiento de elevación a juicio contra el cuñado de Gastón, “Ramón lo asesinó para que no lo delate, porque no quería perder a su novia”. Y lo que lo motivó a entrar a la casa fue un robo: buscaba la plata que Carlos tenía escondida para depositar en un plazo fijo. Pero sólo halló 300 pesos.

Ese día, los ingresos de la casa no fueron forzados, los perros tampoco ladraron y a Gastón lo atacaron en su cuarto, en su cama. El crimen sigue impune. Ramón fue sobreseído en todas las instancias y el expediente llegó a la Corte Suprema, que debe definir si se realizará un juicio.

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