Los feriantes de Plaza Rocha, contra las cuerdas

Los vendedores de la plaza viven de lo que logran comercializar dos días por semana, pero su actividad fue suspendida por el inicio de la cuarentena, que se extiende cada vez más y los deja sin ingresos. Además, serán los últimos en retomar sus puestos y actualmente viven de la ayuda de los vecinos.

Por Redacción

lunes 13 de abril, 2020

Por Germán Ronchi

Aquellos que trabajan de manera informal, que viven del día a día, de changas diarias o básicamente de lo que pueden para subsistir en un contexto de normalidad, ante la pandemia y la consecuente cuarentena impuesta, están contra las cuerdas.

Los feriantes de Plaza Rocha han sido desalojados, corridos, envueltos en cruces con Inspección General en la pasada gestión de General Pueyrredón. En este medio se han reflejado esos conflictos, también las actividades que se desarrollan y el significado que tiene para ellos lograr subsistir a partir de la venta diaria de elementos usados.

Pero esta crisis es más grande. No sólo porque están envueltos en la cuarentena y no pueden trabajar para llevar "la diaria" a sus casas, sino que además no cuentan con planes sociales y, lo que es peor aún, que cuando se levante el aislamiento social, preventivo y obligatorio, serán los últimos en retomar la actividad junto a restaurantes, cines, teatros y shoppings.

La primera medida de cuarentena por DNU generó la suspensión de las actividades en la plaza. Iba hasta el 31 de marzo, con la promesa de sumarle el permiso municipal de un día más por semana a los dos que tienen habitualmente para equiparar las jornadas perdidas. Después llegó la ampliación hasta el 12 abril inclusive. Y desde el viernes, que será hasta el 26 de este mes.

"En un primer momento estábamos un tanto ilusionados porque era algo momentáneo de dos o tres semanas, pero ahora se estiró. Y nos comunicamos con Francisco Taverna (secretario de Santiago Bonifatti), que nos comunicó que vamos a quedar para lo último. Es decir que cuando el presidente levante la cuarentena para lo que es cines, teatros, shopping, recién ahí entraríamos nosotros para poder trabajar", le comentó Vanesa Córdoba a El Marplatense.

Asimismo, con esta circunstancia, la referente de los feriantes subrayó que "nuestra situación es muy difícil porque nosotros vivimos del día a día, los que trabajamos en la Plaza Rocha no cobramos planes, no tenemos subsidios, no tenemos ningún tipo de ingreso y ante este previsto no tenemos respaldo. Ahora estamos solicitando bolsas de alimentos a través de Desarrollo Social, pero está en veremos todavía".

Y amplió que "ya le pasamos a la municipalidad la lista de personas que más necesitan las bolsas de alimentos. Por suerte tenemos una comunicación constante, fluida con el municipio, pero no tienen respuestas porque están acatando las órdenes de la norma nacional".

En referencia a cuestiones que tienen que ver con la subsistencia en el mientras tanto, Córdoba confesó que "por lo que hablamos con mis compañeros de la Feria, la mayoría no entramos en el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE). Nos vamos ayudando entre los vecinos, en una suerte de trueque para poder alimentar a nuestras familias. Y eso con el temor por la enfermedad, de asomarse o acercarse. Se vuelve insostenible".

Lejos de contradecirse, en sus declaraciones a este medio, Vanesa Córdoba expresa la dicotomía reinante entre casi todos los argentinos; un ejemplo claro de las discusiones habituales entre salud y economía.

"Si bien es un tema que tiene que ver con la salud de todos los argentinos, hay sectores a los que el hambre y la desesperación va a llegar en algún momento. Esperemos no llegar a esa crisis de no saber qué hacer ni de dónde sacar para comer", advirtió una de las referentes de los feriantes de Plaza Rocha, al tiempo que reconoció que "pasa que por más que yo salga, trabaje y hoy les traiga un plato de comida a mis hijos, si me enfermo, mañana no va a haber nadie que pueda hacerlo".

Asimismo, Córdoba cerró al confiar que "hay feriantes de otras plazas que tienen una postura más dura y están planteando volver a armar los puestos. Pero también vimos que quienes lo hicieron en otras ciudades fueron reprimidos". Un claro ejemplo de que están contra las cuerdas.

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