Licitación del predio de basura: los rugbiers sean unidos

El Marplatense sigue revelando detalles exclusivos del voluminoso expediente de la licitación del predio de residuos. Un negocio de $ 5 mil millones.

Por Redacción

jueves 25 de agosto, 2022

Durante la próxima semana, la comisión de Legislación del Concejo Deliberante trataría el expediente del pliego de licitación para la operación y el mantenimiento del predio de disposición final de residuos del distrito de General Pueyrredon. Se trata de un negocio de casi 5 mil millones de pesos.

Si bien la oposición ya ha lanzado fuertes críticas contra el proyecto del Ejecutivo local, la decisión del Frente de Todos de abstenerse en la comisión de Medio Ambiente permitió el avance del expediente.

Las sospechas sobre el “direccionamiento” del pliego para la licitación del predio de disposición de residuos cumpliría la profecía anunciada, rumoreada desde antes al debate del proyecto del Ejecutivo y denunciado por un sector de la oposición en el Concejo Deliberante, durante las últimas semanas.

Las contrataciones directas no dan para más: no garantizan transparencia ni gestión. Queremos un pliego para que finalmente se licite la operatoria del predio de residuos”, afirmó la concejal kirchnerista, Sol de la Torre, al justificar la sorpresiva abstención del bloque K, que terminó siendo funcional al oficialismo, en una comisión, donde la oposición tiene mayoría.

Entonces, con estas palabras o sincericidio de la edil del FdT, ¿la comisión de Medio Ambiente se despreocupó del “ambiente” y decidió que más importante era “emprolijar” una maniobra que todo indica que empezó a organizarse hace poco más de un año, con una millonaria contratación directa con las empresas Ashira, Esur y Ciageser, llevada adelante por el presidente del Ente Municipal de Servicios Urbano, Sebastián D’Andrea?.

Mientras tanto,otros sectores de la oposición y del propio oficialismo sospechan que hace un año al funcionario municipal lo apremiaban no sólo las instrucciones recibidas, sino también y con carácter más perentorio aún, el inexorable regreso del histórico Jefe de Compras del Emsur, Oscar Rossi, quien había debido apartarse de la función en razón de su edad y la pandemia de Covid 19, que entonces lo designaba como “grupo de riesgo”.

El regreso de Rossi se produjo el 15 de julio de 2021, el mismo día en que D’Andrea tomó posesión el predio de basura, con la salida del Ceamse. Para avanzar con esa contratación directa, el presidente del Emsur debió recurrir a un antiguo compañero de “scrum” de sus épocas de rugbier del club Sporting, el abogado Alejandro Gualdi, quien entonces reemplazaba a Rossi.

Gualdi, junto con D’Andrea y el omnipresente doctor “ambiente” Mariano Perticarari -también involucrado con Sporting- conformaron el poderoso “pack” de “fowards”.

Gualdi, según se observa en el expediente administrativo que contiene todas las pruebas, es quien luego da finiquito a la maniobra; en una punta y en la otra, siempre los mismos viejos compinches de la “ovalada”.

Pero antes era necesario colocar a los jugadores en la posición adecuada, para poder concretar el objetivo. Así se observa cómo el Ejecutivo municipal movió las piezas para que se arme el equipo que intervendrá luego en la elaboración del pliego.

El abogado Alejandro Gualdi, a partir del regreso del regreso de Rossi como Jefe de Compras, asume la Dirección General de Coordinación Jurídica y Recursos Humanos.

A su vez, en una frenética jornada de decretos que parecen jugar al ajedrez con los funcionarios del Emsur, el 15 de octubre de 2021 se acepta la renuncia de Diego Villar como Director General de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos para, por otro decreto sucesivo, designar en su lugar al doctor Mariano Perticarari, quien a su vez renuncia como Director General Legal y Técnico; también ese día, en andanada de decretos, se acepta la renuncia de Jorge Adrián Consoli como Director General de Contrataciones para desembarcar en la secretaría de Desarrollo Productivo, y se coloca en su lugar a Diego Villar, desplazado como se viera de la Dirección General de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos.

El enroque estaba hecho y el equipo listo para salir a la cancha; ahora había que reunir fuerzas y, juntos, empujar el expediente.

Sin embargo aún faltaba superar, siempre incómodo, el factor “Rossi”. Es que el Jefe de Compras del Emsur, fiel a su trayectoria, envió a comienzos de este año un anteproyecto de pliego conforme la rigurosa habitualidad que rige este tipo de procesos, cuando lo que se aspira es tener una compulsa transparente y un servicio eficiente y responsable; los aspirantes a la operación del predio de la basura debían en ese anteproyecto “acreditar experiencia positiva durante los últimos diez (10) años como Contratista principal en la ejecución de un proyecto de Operación y Mantenimiento de un Centro de Disposición Final de Residuos Sólidos Urbanos, en una ciudad del Territorio Nacional de similar población que el Partido de General Pueyrredón …”. Poco que objetar hasta allí.

Pero los muchachos estaban listos para actuar, y actuaron. El 13 de abril el doctor “ambiente” Mariano Perticarari, amparado por su supuesto fervor ecológico, informa que “se ha procedido a reformular el art. 22 del Pliego Técnico (Tecnologías de Reducción de Volumen), agregándose la redacción del mismo a fs. 123”. Esto que parece apenas un dato técnico pero representa, para el ojo entrenado, un cambio nada menor. En efecto, durante la visita que efectuaron los concejales al predio hace un par de semanas, desde Emsur se mostraron orgullosos por una máquina que reduciría los exactos volúmenes y materiales determinados por Perticarari en su modificación al pliego.  Coincidencia o no, los zapatitos empiezan a verse debajo del cortinado; por no hablar del rancio tufillo que comienza a percibirse.

Pero, empoderado, Perticarari va por más. Así, en fecha 28 de abril se decide de una vez por todas a correr el velo, y modifica de un plumazo la “capacidad técnica” exigida por el anteproyecto “Rossi”.

Dice ahora el pliego: “Se deberá acreditar una experiencia continua e ininterrumpida durante los últimos quince (15) años como contratista en el manejo integral de residuos en una ciudad del territorio nacional de similar o superior población que el Partido de General Pueyrredon.- Para la acreditación de la capacidad técnica se aceptará experiencia tanto en Operación y Mantenimiento de Centros de Disposición Final de Residuos Sólidos Urbanos, como en Recolección, Barrido y Servicios Especiales de Residuos Sólidos Urbanos o en construcciones de Centros Operativos de Disposición Final de Residuos y/o en Operación y Tratamiento de Plantas de líquidos lixiviados…”.

Dicho en buen castizo, con la excusa de la mayor participación, se cierra el expediente a favor de empresas de recolección de residuos, nótese que casi como quien no quiere la cosa eleva la experiencia requerida de 10 a 15 años.

El Jefe de Compras del Emsur, Oscar Rossi, contrariado y tal vez en su último acto de gestión antes de solicitar su jubilación, reconoce que lo determinado por el Perticari tiene el carácter de “instrucción”, tomando así distancia de tamaño dislate. Quien así no lo entiende es “Contaduría”, que en fecha 23 de mayo emite un informe lapidario a la modificación introducida por el “doctor ambiente”, denunciando que la misma “vulnera el principio básico de Concurrencia de las licitaciones públicas; el mismo tiene por objeto lograr que al procedimiento licitatorio se presente la mayor cantidad posible de oferentes; porque a mayor cantidad de oferentes mayores serán las opciones de escoger a quien satisfaga las expectativas del ente que llama a la licitación”.

Denunciaba así de manera expresa la "Contaduría" que, contrariamente a las intenciones que finge el bueno de D’Andrea, de lo que se trata sería de restringir la posibilidad de participación, direccionando de forma más que evidente la licitación.

¡Nos descubrieron!, parece gritar el expediente. Es entonces que, luego de un par de días de estupor (¿y ahora qué hacemos?), se suceden vertiginosas 24 horas en que el expediente “vuela” de oficina en oficina para terminar de una vez por todas el trámite, ya desnudándose por completo los “rugbiers” convocados en pobre faena. ¿24 horas? Si, 24 horas.

En efecto, el 31 de mayo Perticarari contesta el informe de “Contaduría” pero se olvida -al fin y al cabo el doctor “ambiente” es humano- de hacer cualquier referencia a la crítica más furibunda que se le hiciera: la que refiere a la capacidad técnica manipulada en perjuicio del “principio de concurrencia”.

“Kick” para arriba y a la carga; el mismo 31 de mayo Sebastián D’Andrea dice que “es intención de esta Presidencia garantizar la mayor cantidad posible de oferentes…”, pero en flagrante contradicción adhiere al olvido de Perticarari, que al día siguiente -el 1° de junio- y rápido de manos, pasa el expediente a la Dirección General de Coordinación Jurídica y Recursos Humanos.

Tu cara me suena; allí, en el tercer tiempo, espera el antiguo compañero de “scrum” de D’Andrea, el abogado Alejandro Gualdi quien, siempre el mismo 1° de junio, en un dictamen vergonzoso por su austeridad de conceptos y velocidad dice que: “analizadas las presentes actuaciones” (¡más de 500 páginas!) aconseja reformular el proyecto conforme la prestidigitación de Perticarari, también omitiendo cualquier referencia a las objeciones de “Contaduría”.

Las 24 horas aludidas se cierran el mismo 1° de junio con la aprobación del proyecto por D’Andrea y, sin solución de continuidad, por el giro que en el acto el doctor “ambiente” hace al Ejecutivo Municipal. ¡Al fin nos sacamos este “bolonqui” de encima! Si pasa, pasa.

¿El informe de "Contaduría"? bien, gracias. Tal vez, nunca se sabe, haya VAR para revisar las jugadas.

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