Licitación del predio de residuos: el Frente de Todos, Grabois y la Torre de Babel

En las últimas horas, quedó claramente demostrado que no hay grietas en el millonario negocio de la basura en Mar del Plata. 

Por Redacción

sábado 20 de agosto, 2022

Por Carlos Walker 

La profecía anunciada. Apuntó cierta vez Jorge Luis Borges sobre el escritor norteamericano William Faulkner: “En sus novelas no sabemos qué pasa, pero sabemos que lo que pasa es terrible”. Lo mismo cabría decir, desde hace ya bastantes años y con pequeñas variantes, respecto de la política marplatense: no se alcanza a saber muy bien qué pasa -qué oscuros e inconfesables acuerdos se urden en los sótanos y cloacas de la torre del Poder-, pero se sabe que lo qué pasa es siempre perjudicial para los marplatenses en la mayoría de los casos.

Los últimos hechos parecen empecinarse en confirmarlo: el “direccionamiento” del pliego para la licitación del predio de disposición de residuos cumpliría la profecía anunciada, rumoreada desde antes en todas las esquinas de la ciudad y denunciado por un sector de la oposición en el Concejo Deliberante, durante las últimas semanas.

El jueves pasado, de manera sorpresiva -atento los serios reparos que se pudieron escuchar desde el propio corazón de la autoridad eclesiástica preocupada con la grave situación social implicada en el basural-, la Comisión de Ambiente del Concejo Deliberante aprobó el cuestionado pliego, pareciendo cumplir de manera precisa la profecía anunciada.

Dicha Comisión, se despreocupó del “ambiente” y decidió que más importante era “emprolijar” una maniobra que todo indica que empezó a organizarse hace poco más de un año, con una millonaria contratación directa.

De confirmarse la profecía que se viene cumpliendo sus estrictas reglas, las mismas empresas acabarán siendo las adjudicatarias de este vidrioso proceso. Ya se habla de un futuro "monopolio de la basura" en la ciudad.

LA TORRE DE BABEL

La egregia torre que preside el Palacio municipal representa la organización jerárquica del Poder, que en un sistema republicano debería resolverse en el correcto funcionamiento de la división de poderes.

La torre -en un plano vertical, en altura- representa el Ejecutivo, mientras que el bloque basal -más ancho y abarcativo- alude a la pluralidad de voces que integran el Poder Legislativo (Concejo Deliberante), ambos contenidos en el mismo edificio gubernamental. Nunca se sabe completamente lo que allí pasa, pero sabemos que lo que pasa es terrible en sus consecuencias para los marplatenses.

En efecto, el Ejecutivo local no tiene mayoría en la Comisión de Ambiente, y para aprobar el pliego en esa instancia "necesitaba el voto de Acción Marplatense" para que el pliego avanzara en su consideración legislativa; eso especulaban quienes daban por descontado que la “grieta” entre el oficialismo y el Frente de Todos era insalvable, máxime cuando ese mismo día, el gobernador Kiciloff, en visita a la ciudad, y el intendente Guillermo  Montenegro habían reeditado el show de “Sopapo y Milanesa”, según la célebre pantomima del negro Fontanarrosa. Pero como nunca sabemos lo qué pasa, lo mejor (o lo peor) estaba por venir.

En la comisión de Medio Ambiente, llevó la voz cantante del Frente de Todos la concejal Sol de la Torre, que integra el bloque ¿opositor? por el espacio que lidera Juan Grabois ( el “beatnik” tardío), y quien hasta hace un tiempo alzaba su voz contra el desastre ambiental que presenta la actual gestión del predio por el Emsur. Incluso, hace pocas semanas, presentó un pedido de informes sobre los problemas en la planta de reciclado.

Luego de destacar el orgullo de que una “cartonera” se encuentre al frente del organismo de desarrollo sustentable, pareció olvidarse de las prioridades de los “recuperadores informales”, para concluir que antes bien había que terminar de una vez con las “contrataciones directas”, formulando su abstención y con ello viabilizando el proyecto del Emsur en el marco de un negocio de casi 5 mil millones de pesos.

Parece que la grieta es sólo aparente y para distraer a la tribuna. Se trata del mismo bloque político ¿opositor? que el año pasado impulsó la declaración de emergencia en seguridad y por ende le dio una herramienta clave para contrataciones directas al intendente. Pero queda claro que “pasaron cosas”, desde ese momento hasta hoy.

Curiosa reversión del orden de valores de una "luchadora social", a quien algún concejal que presenciaba el debate, con inocultable picardía, denominó entonces “Sol desde la Torre”, por aquella referencia simbólica al Palacio Municipal.

Es que este gambito cómplice de las huestes K con Montenegro -que no es nuevo, a decir verdad-, irritó aún más a sectores allegados a la Iglesia, quienes ese mismo día habían dado a conocer un comunicado haciendo saber su preocupación por la cuestión social comprometida en la licitación y olvidada por el Emsur.

Arreciaron las críticas contra la concejal del Frente de Todos, quien intentó dar pobres explicaciones en un par de mensajes divulgados luego en su cuenta de Twitter, olvidando que es en el recinto y no allí -para eso la votaron- adonde debe dar el debate que dé cuenta de su impostada preocupación ambiental. La arrogancia también es el símbolo de la bíblica “Torre de Babel”, que parece a partir de esta maniobra empezar a conmoverse.

Sol de la Torre tal vez haya asumido el costo de su claudicación, o tal vez no, porque hay quienes aún señalan intereses económicos que atraviesan la cuestión.

Algunos apuntan al Circuito Municipal de recolección de papel y materiales no ferrosos. Un servicio que ha quedado en manos casi exclusiva del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), la organización social que tiene como líder a Juan Grabois y como referente a Sol de la Torre en Mar del Plata.

Este año, el municipio destinará casi 20 millones de pesos para solventar los gastos de camiones de la empresa de recolección de basura que se ocupan de trasladar “residuos recuperables” en el marco de un presunto plan de “recolección puerta a puerta” que lleva adelante el MTE en barrios de la ciudad. Se trata de fondos públicos que son destinados a un “servicio exclusivo” para la organización de Grabois y Sol de la Torre.

Mientras tanto, desde otros sectores de la oposición -no funcionales al oficialismo marplatense- insisten que la adjudicación del predio de disposición de residuos tiene, desde su concepción misma, nombre y apellido; algunos hablan de un supuesto “guante” tejido por el presidente del Emsur, Sebastián D’Andrea, y el “doctor Ambiente” Mariano Perticarari, ¿trasladado a ese ente autárquico al sólo efecto de "meter la uña" en el expediente?.

Está claro que siempre se habla del mismo círculo cerrado de empresas, siempre con disimulado concurso de conocidos empresarios y el necesario “ayudín” de la mayoría de la clase política. En las últimas horas, quedó claro que no hay grietas en el millonario negocio de la basura en Mar del Plata.

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