Crónica de una licitación anunciada 

El Marplatense revela detalles exclusivos del voluminoso expediente de la licitación del predio de residuos. Un negocio de $ 5 mil millones. La oposición denuncia un pliego "direccionado". El presidente del Emsur en el ojo de la tormenta. El jefe de compras del Ente presentó su renuncia en el medio de la confección del proyecto. El rol clave de la Iglesia.

Por Redacción

lunes 15 de agosto, 2022

Por Carlos Walker 

La visita realizada días pasados por concejales al predio de disposición final de residuos del distrito de General Pueyrredon desencadenó un festival de repercusiones en variados ámbitos, sean estos referidos a la política marplatense, como también en aquellos vinculados a las entidades intermedias, o incluso por la inmediata y contundente reacción en círculos cercanos a la Iglesia.

Esta última implicancia, más que previsible si se tiene en cuenta el alto grado de involucramiento personal demostrado por el Obispo Gabriel Mestre, frente al grave problema social comprometido en la actividad que desarrollan los recuperadores informales, permitió recordar el título del himno católico "Días de ira" (Dies irae), tal los encendidos enconos que la cuestión provocó y seguirá provocando en aquellos ámbitos.

Este célebre poema latino alude a la inevitable necesidad de un día rendir “estrictas cuentas”, ello con precisa fatalidad. “Teste David cum Sibylla” es la sentencia que determina que tal acontecimiento está anunciado tanto por la autoridad gubernamental y eclesiástica -David, en su doble rol de rey y profeta-, como por las creencias populares -encarnadas en la figura de la pitonisa Sybilla-.

Esto viene a cuento porque, conforme se verá, el resultado final de la licitación para la operación del predio de disposición final de residuos aparecería, desde el inicio, “direccionado” a un grupo de empresas. Así lo denunció el concejal Alejandro Carrancio. Lo predijeron los rumores, y ahora podría confirmarlo el tratamiento del pliego enviado por el Ejecutivo para su consideración legislativa.

EL EMSUR HUELE A BASURA

A partir de la salida del Ceamse, de la operación del “Complejo Ambiental de General Pueyrredon”, en confusas circunstancias nunca del todo aclaradas por la actual administración municipal -quien dejó una deuda millonaria con esa Sociedad del Estado-, se instaló una versión insistente en las mesas, propias y ajenas, de los bares circundantes al Palacio Municipal: los agravios insinuados por el Ejecutivo no serían tales, escondiendo en realidad tal vez otros interés, mucho más crematísticos, en el marco de un negocio de casi de 5 mil millones de pesos.

En el pasado mes de junio, el Emsur anunció con "bombos y platillos" el envío del proyecto de pliego para su consideración por el Concejo Deliberante, con giro a las Comisiones de Ambiente, Legislación y Hacienda. Un pliego "direccionado"  que fue “concebido entre velas y medianoche”, disparan otros sectores de la oposición en el HCD tras leer el expediente.

El oficialismo presentó el proyecto con una pregonada “mayor apertura para que más cantidad de empresas puedan participar de la compulsa”: el pliego, empleando una fórmula sin registro en licitaciones anteriores, admite acreditar antecedentes en la actividad de recolección de residuos que, es casi innecesario aclararlo, poco y nada tiene que ver con la materia licitada (disposición final). Así coincidieron dos reconocido abogados administrativistas al ser consultados por El Marplatense.

En ese sentido, explicaron que la recolección es una actividad propia de la logística y del transporte, mientras que la operación de un relleno sanitario, con toda su compleja carga de manejo de gases y líquidos lixiviados, compromete la construcción, la ingeniería y hasta la ciencia química.

Esta evidencia, ya de por sí “escandalosa”, pretendió incluso ocultar -con el ya conocido recurso de esconder un elefante poblando la geografía de elefantes- el ardid urdido en un profuso expediente de más de 750 páginas. Pero todo lo sólido se desvanece en el aire, mucho más aún en esas condiciones de “contaminación administrativa”.

Empezaban así desde el Emsur a ensuciarse las manos con la indeleble tinta negra que emana el líquido lixiviado que producen los residuos y que, según todo indica, viene dejando sus huellas en todo este proceso licitatorio de millones de pesos. La perspicacia popular lo predijo, y los hechos empezaban a darle la razón.

Todavía faltaba, en línea con el creciente rumor popular de “favoritismo empresario”, el “anuncio” formal del Ejecutivo; las cláusulas del pliego en preparación deberían confirmar el vaticinio o, por el contrario, en el altar de la legalidad y la cordura, sacrificar definitivamente la insidiosa profecía.

DÍAS DE IRA

Apenas recibido el expediente para su tratamiento legislativo, la Comisión de Ambiente del Concejo Deliberante, que preside el concejal del Pro, Agustín Neme, dispuso una rápida y acertada medida con carácter preliminar: realizar una visita al predio por parte de concejales, universidades y ambientalistas que quisieran concurrir para conocer el actual estado del relleno sanitario, ocultado bajo siete llaves por el Ejecutivo municipal a partir una millonaria adjudicación directa. ¿Habrá sido la primera y única visita de los concejales en el marco de este vidrioso proceso licitatorio? Todo indica que no. 

Cuentan allegados al Emsur que se vivieron entonces verdaderos “días de ira” en las oficinas del Ente, con pases de facturas cruzados incluido, que ya se había iniciado en el anterior trámite interno de elaboración del anteproyecto, y que incluso en estos días recobró inusitada amplificación mediática a partir del “tour” al predio y la comprobación del complejo estado del mismo, que aún podría implicar responsabilidades de tipo penal por “crimen ambiental”.

El presidente del Ente Municipal de Servios Urbanos (Emsur), Sebastián D’Andrea, siempre asesorado por el inefable abogado Mariano Perticarari, Director General de Gestión Integral de RSU con quien supo (o tal vez no) elaborar la redacción del pliego que parece confirmar los rumores precedentes, recurrió entonces a burdas maniobras, de acuerdo a lo que sostienen desde la oposición, con el objetivo de demorar casi un mes la visita dispuesta de modo tal de darse tiempo para disimular la verdadera foto del predio de residuos.

Tras la recorrida de casi dos horas, los concejales de Crear, Frente de Todos y Acción Marplatense lanzaron duras críticas a la actual situación del “basural”. Por su parte, desde el oficialismo descartaron que se trate de “un basural a cielo abierto”.

Estaban aquellos que, por comprensible desconocimiento de la materia específica, concluían que las reiteradas postergaciones urdidas por D’Andrea para concretar el recorrido al relleno sanitario, le permitirían acomodar razonablemente la operación de descarga de residuos, y poner por fin en marcha la planta de tratamiento de líquidos lixiviados, en desuso desde la salida del Ceamse.

Otro pensamiento mucho más técnico, y porque no también con alto grado de sentido común, que indicaba que era “imposible” corregir la incómoda imagen que se observaba en la operación del predio -siempre alguien saca fotos y envía videos, clave de los tiempos modernos- y que a lo sumo podrían intentar una especie de maquillaje para los ojos de quienes no son iniciados en el tema. “Hubo un trabajo cosmético”, señaló la concejal de AM, Paula Mantero, quien había denunciado hace pocos semanas que no le habían permitido ingresar al predio.

Esto es, la antigua disputa entre la fe y la ciencia, donde la preeminencia de una u otra depende del área de que se trate; en este caso es razonable concluir que la correcta operación de un relleno sanitario, que implica tareas de ingeniería constructiva, movimiento de suelos, manejo de gases, tratamiento de líquidos lixiviados, etc., es más bien cercana a la ciencia, y que “si hubo maquillaje fue de muy mala calidad”, coinciden voces autorizadas del sector universitario.

D’Andrea pudo comprobar la absoluta soledad a la que el resto del gabinete comunal ya lo había condenado -ningún otro funcionario asistió a la visita, ni el concejal Guillermo Volponi, de la tribu política del presidente del Emsur -, y ganas no les debe haber faltado de sumergirse en las negras aguas de la infructuosa planta de tratamiento de líquidos lixiviados. Ni Los “días de ira” lejos estaban de ceder, aún cuando todo tiene un límite.

LAS HUELLAS DEL “DR. AMBIENTE”

Previamente a la visita al predio de basura, D’Andrea concurrió a la Comisión de Ambiente del cuerpo legislativo, siempre escoltado por el fingido aplomo del Dr. Perticarari, a quien insidiosos empleados de carrera del Emsur denominan el “Doctor Ambiente”, y no precisamente por su compromiso con la ecología.

Cuentan quienes ese día estuvieron presentes en el recinto, que un persistente olor a lixiviado se hizo entonces sentir en aquella gélida mañana de Julio que impedía abrir las ventanas, y con ello el ingreso de aire no contaminado.

Lo que tampoco pasó inadvertido fue lo manifestado, casi en sordina y como quien no quiere la cosa, por el "Doctor Ambiente" en el sentido de que el Emsur, ya dispuso prorrogar los “contratos directos” con las actuales operadoras del predio hasta tanto asuma la empresa que resulte adjudicataria de la millonaria licitación. Dicho de otro modo, si se cae la licitación, continuará facturando el mismo círculo cerrado de empresas.

En la previa a visita al basurero, se tejieron muchas más especulaciones. Y los límites, como en todos los ámbitos de la vida, siempre vienen desde afuera. En este caso, la Iglesia primero, la política luego, y siempre al final la Justicia. Porque hay algo peor que cometer errores o asumir picardías, que es hacerlo con torpeza.

¡Ay de los torpes que se piensan expertos! Una de las torpezas más inauditas cometidas por el Emsur, con letra y música ya reconocidas a cargo de D’Andrea, fue presuntamente invisibilizar a los recuperadores sociales que trabajan en condiciones infra humanas en el predio, invitándolos a partir de su extrema vulnerabilidad a no concurrir el día de la visita al relleno sanitario, para así poder ocultar las cifras de ese universo que debería dolerle en las fibras más profundas de la administración pública.

Todo tiene un límite. Se expuso que trabajan en dicha tarea menos de 120 personas, y que las condiciones laborales son de mejora continua. Sin embargo, el propio pliego dice que son 300 los recuperadores que concurren al predio.

Por ende, esta manifestación resulta en verdad una afrenta a la realidad, casi se diría insultante frente al compromiso personal asumido por el Obispo Gabriel Mestre, quien a través de Caritas, de la Mesa del Diálogo por la Periferia y la Mesa del Basural, asiste con alimentos y otros recursos a un número creciente de familias, hombres, mujeres y niños, ciudadanos en fin, invisibilizados precisamente por quienes deberían liderar la búsqueda de soluciones o al menos articular acciones para mitigar tanta miseria.

"Existe sin duda una idea y conciencia de la necesidad de resolver las divisiones que existen en todos los ámbitos, en especial en la dirigencia política social e institucional, este tema es sin duda el más prioritario. Este diálogo para que sea fructífero debe ser despojado de pre concepciones ideológicas, partidarias, lejos del rencor y la respuesta que endulza el oído del otro. El dialogo requiere de comprometer el corazón con la verdad y además nos exige escuchar, para solo desde ahí poder construir una realidad que nos ilusione", indicó la Mesa por la Dignidad de las Periferias en uno de sus últimos encuentros en el pasado mes de Julio.

Y remarcó: "Llamamos a dejar de lado los intereses individuales o sectoriales, para así poder encontrar los espacios de diálogos y propuestas. Sería de mucha gravedad para nuestra patria, que esto no fuera posible, en especial en esta situación de crisis mundial y particular de nuestra Nación y nuestra ciudad".

¡Ay de los torpes que se piensan expertos! Desde el Emsur no se les permitió a los concejales acercarse a la planta social, condenándolos a una visión lejana y sesgada de aquella realidad. Pero ese mismo día -hay varios registros fotográficos- se pudo observar un incendio en el sector que trabajan los recuperadores, porque una de las características de los residuos es que si ellos no se disponen de la manera correcta son altamente inflamables. “Fue un incendio controlado”, alegaron desde el Emsur. Ante tal insólita explicación, las risas de un experto ambiental, que formó parte de la comitiva que visitó el predio, se sintieron hasta superar la Quinta Sección Electoral.

¿En las próximas semanas, la comisión de Salud Comunitaria y Desarrollo Social del HCD, que preside el dirigente del Movimiento Evita, Roberto “Tata” Gandolfi, concurrirá para recorrer la planta de reciclado?

¿El Presidente del Emsur desfilará nuevamente por el Concejo Deliberante para evacuar las varias dudas e inquietudes planteadas por los concejales tras la visita al predio?

UN EXPEDIENTE QUE HABLA

Tal como ocurrió con el fracasado pliego del transporte público de pasajeros, ahora vendrá el turno de la política, encargada natural de poner límites a los desvaríos y a la sinrazón, restableciendo la “transparencia” abandonada por el cuestionado pliego, que implicaría -de ser votado sin modificaciones- la consagración de la profecía anunciada, a estas alturas ya sustentada en públicas evidencias que emanan de los propios antecedentes administrativos del proyecto enviado para su tratamiento por el Concejo; ya no es sólo rumor, las pruebas están a la vista, fácilmente reconocibles, y producidas por funcionarios del gobierno de Guillermo Montengro. Para ello no hay más que leer el expediente.

La gestión fue iniciada, en términos irreprochables, por el histórico Jefe de Compras del Emsur, un Oscar Rossi en condiciones de jubilarse pero a quien siempre se le solicitó que continúe en el cargo por su eficiencia y transparencia.

Rossi, en cuanto refiere a la capacidad técnica para participar en la licitación, propuso un anteproyecto que preveía que los oferentes debían contar con experiencia positiva durante los últimos diez años como contratista principal en la ejecución de un proyecto de Operación y Mantenimiento de un Centro de Disposición Final de RSU; hasta allí, nada que objetar, puesto que así lo indican los manuales: debe exigirse experiencia en la materia propia objeto de la licitación.

Pero las profecías están para cumplirse, como las órdenes, y el antiguo Jefe de Compras remitió el expediente al Director General de Gestión Integral de RSU, Dr. Mariano Perticarari, el inefable “Doctor Ambiente”, quien con fecha 13 de abril elaboró un informe (que cuenta con el visto bueno de D’Andrea), en el que rápidamente insinuó cambios al anteproyecto iniciado por Rossi, manifestando en cuanto refiere a la "Capacidad Técnica" que "Entiendo se completará conforme sugerencias de Contaduría" (que aún no había intervenido).

Empezaban y se acrecentaban así las sospechas sobre tareas preparatorias del ultraje a la transparencia que debe primar toda licitación pública. El problema, se tiene dicho, son los rastros que antes o después acaban denunciando la maniobra, y al final condenan.

Luego de pasar por el área de Presupuesto, el expediente volvió a Perticarari, ya empoderado, quien en fecha 28 de abril giró las actuaciones al Jefe de Compras imponiéndole modificaciones al propio Anteproyecto que Rossi había confeccionado.

Así, refiriéndose a su anterior intervención del 13 de abril, manifiesta expresamente: “A foja 127 se plantean diversas cuestiones a ser tenidas en cuenta y por medio de la presente se agregan otras cuestiones también a evaluar".

Esto es, el “Doctor Ambiente” Mariano Perticarari se cita a sí mismo para luego, sin mediar expresión de motivo o fundamento alguno -lo cual de por sí podría constituir en una causa invalidante-, impone una nueva redacción en cuanto a los requisitos para la Capacidad Técnica exigible, introduciendo notables y marcadas diferencias respecto del que había sido proyectado inicialmente por el intachable Jefe de Compras del Emsur.

La capacidad técnica revertía de pronto, sin ningún fundamento y basado en el mero capricho, en favor de empresas que acrediten una experiencia continua e ininterrumpida durante los últimos 15 años, ya no sólo en la ejecución de un proyecto de “Operación y Mantenimiento de un Centro de Disposición Final de RSU” -cual es la materia licitada-, sino también -de manera alternativa- en actividades de “recolección, barrido y servicios especiales de RSU”.

Los “días de ira” estaban principiando, y tantas cosas raras, fue entonces advertido por Contaduría quien calificó esta nueva redacción dada por Perticarari como violatoria del principio básico de concurrencia de las licitaciones públicas, no existiendo constancia, en otras licitaciones, que se hubiera exigido un plazo mayor a diez años, toda vez que el período de 15 años lo torna absolutamente restrictivo.

Es de hacer notar que luego de las observaciones efectuadas por Contaduría, que fueron varias, volvió a intervenir el “Dr. Ambiente”, quien efectuó consideraciones respecto de casi todas ellas; y se dice “casi” porque a la única que no hizo referencia es a la opinión negativa por la redacción del artículo que refiere a la capacidad técnica de los proponentes.

Oscar Rossi, fiel a su trayectoria, dio un portazo y presentó su renuncia para dar paso a un merecido retiro, sin consentir tamaños desatinos. La profecía estaba cumplida, y ya no era sólo un rumor; el problema son los rastros, las evidencias, las persistentes y hediondas manchas negras que ensucian todo el expediente, y no se quitan con nada. Ya habrá tiempo, de cumplirse la profecía conforme reza el himno latino, para ajustar estrictas cuentas con la Justicia. “Teste David cum Sybilla”.

 

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