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La versión del abogado de la familia sobre la muerte de Pérez Volpin

Con los resultados finales de la autopsia en la mano, Diego Pirota indicó que “no quedó ninguna duda” de que la herida “no era preexistente, se provocó con el endoscopio”.

Por Redacción

sábado 14 de abril, 2018

Ya con el informe final de la autopsia de Débora Pérez Volpin en la mano, Diego Pirota, el abogado de la familia de la periodista fallecida, dio detalles sobre cómo procedieron, según él entiende, los profesionales que participaron de la endoscopia en la que murió Pérez Volpin.

“Ahora tenemos certezas sobre la lesión en el esófago de Débora. Sabemos que a esa lesión la precedieron tres hematomas en la zona en la que está, de manera que no quedó ninguna duda de que no era preexistente. Se provocó con el endoscopio. Y pudimos conocer que esa es la causal de la muerte”, afirmó Pirota en un programa del canal América. Y agregó que desde que la legisladora entró en el proceso endoscópico hasta que murió “pasaron menos de 10 minutos”.

El abogado también se refirió a lo que aún no se sabe en la investigación y por esos “puntos ciegos” cuestionó al juez Gabriel Ghirlanda. “Sabemos quiénes son las tres personas que participaron en el procedimiento endoscópico. Pero cuando se desata la crisis y la situación se tornó incontrolable, aparecieron muchas más”, remarcó. Y agregó que de eso no hay pruebas porque la Clínica no aportó las imágenes de las cámaras de seguridad.

“El endoscopista, en la historia clínica, dice que tiene dificultades para entrar, pero entra. A los 30 segundos produce la perforación, no hay dudas, y llega a la segunda porción del duodeno. ​No sabemos cómo con una punta de goma (la del endoscopio) perforó, pero la única manera, nos dicen los endoscopistas, es que esa punta de goma tiene una pinza que va adentro (como un cable de acero) que se pone una vez que el endoscopio ya está en la posición del estudio. Evidentemente, como le costó ingresar, porque no es rígido el endoscopio, tuvo que haber introducido la pinza para darle rigidez”, describió Pirota.

Débora estaba casi en paro, toda hinchada. Tanto que cuando la anestesista le pone la máscara en la boca, la cara estaba deforme, no la podía sostener y el aire salía para todos lados. Lesiones puede haber en una endoscopía. Pero mientras el aire no salga por esa perforación y se deposite en el resto del organismo, provocando el colapso de los pulmones y el corazón, nadie se muere de eso solo. El endoscopio no tiene la presión (suficiente) para generar esa cantidad de aire, inusitada. Entonces pensamos que no funcionaba para insuflar aire y se conectó a la pared, a la entrada de aire a presión. Eso es clandestino. Ahí la anestesista le pone una máscara de aire a presión por la boca, y le pone cinco litros de aire que hizo que le reviente el estómago, que resiste hasta tres litros“, detalló el abogado de la familia de la periodista.

El endoscopio entregado a la Justicia por el Sanatorio de La Trinidad fue otro de los temas a los que se refirió Pirota. “(El sanatorio) tiene unos seis endoscopios de última tecnología. Y el que entregaron a la Justicia es un cachivache que tiene 30 años, con un monitor viejísimo y que no graba. Es el peor de todos”. Este aparato fue secuestrado tres días después de la muerte de Pérez Volpin.

 

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