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Cuadernos de las coimas

Pescarmona: “Con los Kirchner, tuve que pagar porque sino me mataban”

El empresario, ex dueño de Impsa, confesó haber pagado coimas a cambio de obra pública en su declaración como “arrepentido”. Comparó al matrimonio presidencial y a sus funcionarios con sus secuestradores. “Tuve que actuar en necesidad para salvar a 3 mil puestos de trabajo en la Argentina”, agregó.

Por Redacción

miércoles 24 de octubre, 2018

Enrique Pescarmona, ex dueño de Impsa, declaró como “arrepentido” ante el juez federal Claudio Bonadio, en el marco de la causa de los cuadernos, y aseguró que fue víctima de extorsiones por parte de los ex presidentes Néstor y Cristina Kirchner. “Con los Kirchner me pasó lo mismo que con mi secuestro, tuve que pagar porque sino me mataba”, dijo.

“Néstor y Cristina Kirchner me re cagaron”, agregó el empresario, que confesó haber pagado coimas a cambio de contratos de obra pública a la llamada “banda de los cuadernos”. A sus integrantes los trató de “hijos de puta”, los comparó con sus secuestradores y les puso nombre y apellido a sus líderes. “Fui objeto de una extorsión y coacción por parte del arquitecto De Vido y de la presidenta Cristina y creo que tuve que actuar en necesidad para salvar a tres mil puestos de trabajo en la Argentina“, afirmó.

Así se desprende de la declaración completa que prestó Pescarmona, según Infobae. En medio de un trámite judicial, Pescarmona esquivó los eufemismos. “Los gobiernos del doctor Kirchner y de la presidenta Cristina me re cagaron”, afirmó. También puso al ex ministro De Vido, hoy preso, como el responsable de hacerle llegar los mensajes. “Vengo con un mensaje de la corona; o te asocias o te asocias”, le dijo De Vido.

Bonadio ya procesó a Pescarmona por haber sido miembro de la asociación ilícita que encabezaron la ex presidenta y el ex ministro de Planificación, a los que el ex dueño de IMPSA acusó de extorsionarlo. Pero sus palabras sirvieron también como prueba para acusar a Cristina Kirchner y De Vido de estar al frente de la asociación. Ahora, su procesamiento, como los del resto de los imputados, está siendo debatido en la Cámara Federal.

“Estoy muy arrepentido de haber pagado, de tener que ceder a este chantaje que es lo mismo que tuve que hacer cuando me secuestraron”, aseguró. Dijo que se trató de una “extorsión impresionante” y hasta señaló que desde el gobierno kirchnerista frenaron unas obras que su empresa había iniciado en Venezuela, como una forma de mostrar el poder que tenía la “banda” y las consecuencias que podía sufrir si no pagaba.

El tema de las extorsiones las conversé informalmente con la gente de Techint porque a ellos les pasaba lo mismo con la expropiación de Sidor. No tengo pruebas pero también creo que nos pararon los pagos en Brasil. Nosotros habíamos hecho una inversión enorme en un parque eólico que era el más grande de Latinoamérica y el segundo más grande del Mundo con una inversión de 700 millones de dólares”, aseveró.

Pescarmona afirmó que  su empresa Impsa ya tenía aprobada una iniciativa privada en Paraguay “con un socio paraguayo y faltaba que la aprobara el gobierno argentino, cuando presentamos el proyecto me llama al arquitecto De Vido diciendo que quería reunirse con nosotros”.

Se generó entonces una comida a la que asistieron De Vido, el ingeniero Valenti, Pescarmona y su hijo Lucas. Fue a comienzos de 2006 y, según palabras de Pescarmona, “los primeros 20 minutos del encuentro fue todo muy bien” pero en un momento “el ministro De Vido dice ‘vos necesitás un socio’, a lo que le respondí que no necesitábamos un socio”.

Lucas Pescarmona fue el encargado de intervenir, según el relato de su papá ante la Justicia: “Señor ministro, disculpe, pero creo que no necesitamos un socio”. “Recuerdo que mi hijo -prosiguió Enrique Pescarmona en su confesión como arrepentido- le dijo también ‘mire, ministro, si nosotros nos asociamos con usted vamos a ir presos'”.  El ministro le respondió:  “Nene, nosotros no nos vamos a ir nunca de acá, vos no entendés nada, nene”.

Un mes después, contó el ejecutivo, De Vido volvió a pedir otra reunión pero no se quedó a comer. Los términos del mensaje fueron claros: “Directamente dice ‘vengo con un mensaje de la corona o te asociás o te asociás’. Estaba presente mi otro hijo de nombre Luis. Con esa extorsión que nos hacían me hizo acordar a la extorsión del secuestro que sufrí en el año 85. A pesar de que han pasado muchos años y ser un tipo duro todavía tengo el síndrome del secuestro”.

Pescarmona agregó que “a partir de ahí había que tomar una decisión crucial, por supuesto consensuada con mis hijos y mi mujer. Entonces decidimos que los chicos varones se iban a ir a vivir a Brasil. Vivieron allí muchos años, uno de mis hijos recién volvió al país en el cambio de gobierno en 2015″.

Según explicó, “yo perdí gracias a ellos el 65% de la empresa Impsa (Industria Metalúrgica Pescarmona S.A.) porque no arreglé con ellos. Me quedé con el 35% y tuve que irme de la empresa. Todavía siento tristeza porque podría haber seguido ayudando. El 65% se la quedaron los acreedores porque hicimos una APE”, es decir un Proceso Administrativo Extrajudicial. Enfrentaba una deuda superior a los 1200 millones de dólares. “Aún así pudimos salvar muchos de los empleos de la empresa y se mantuvo el corazón de la compañía”, agregó.

A criterio de Pescarmona, los carteles “son ilegales, son amorales y además te hacen ser poco competitivo”. Explicó que “si querés que tu empresa resista al correr del tiempo, tiene que ser competitiva y el cartel impide eso”. También opinó que “los carteles se empiezan con el 10% y aumentan los precios. Después los llevan al 20% y así sucesivamente y finalmente se roban la plata”.

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