GASODUCTO, LA SOLUCIÓN QUE NO EMPIEZA

Construcción, una industria que vuelve a encender alarmas para 2018

Si bien el 2017 deja un saldo más que positivo, los altos costos impositivos, que impactan de lleno en la rentabilidad, y la falta de certezas sobre el inicio del gasoducto, dejan un margen de incertidumbre y preocupación para el sector, que ya pronostica otra caída de la obra privada para el año entrante.

Por Redacción

domingo 31 de diciembre, 2017

No fue un año negativo para la construcción. Se logró un alto ritmo de trabajo, se logró sostener la generación de fuentes de empleo y se logró también  poner un freno a la caída pronunciada que se mantenía desde 2015 en cuanto al retroceso de la obra privada. Las distintos actores que componen una de las industrias con mayor peso en Mar del Plata coinciden en el balance alentador.

"A nivel obra privada, hay un movimiento que tiende a recuperar algunos indicadores. Dejó de caer y se está recuperando lentamente", resaltaba con énfasis, a mediados de abril, el titular del Colegio de Técnicos, Diego Pélaez.

Y las tendencias que ya se pronosticaban en ese mes, lograron consolidarse a lo largo del 2017, dejando un cierre de año "positivo", según reconocen los principales referentes del Centro de Constructores. "El año está terminando mucho mejor de lo que fue el 2016, recuperando parte de lo que se perdió en ese año", ratificó en este sentido Leonardo Tamburini, titular de la entidad.

Los números respaldan este optimismo. Las estadísticas aportadas a El Marplatense por las autoridades locales del Colegio de Arquitectos demuestran que en marzo de 2017 se dio el pico de pedidos de obras en Mar del Plata más alto en los últimos 10 años, con una cifra que trepó a los 140 mil metros cuadrados.

“Después creció constantemente de abril a septiembre, donde hubo otro pico arriba de los 100 mil metros cuadrados”, destacó Bruno Mazzini, referente de la entidad, quien también dijo que, en promedio, durante todos los meses se han presentado entre 200 o 300 nuevos proyectos para construirse, en el ámbito privado mayoritariamente.

Pero las buenas perspectivas no sólo se desprenden desde la óptica empresarial. El mismo aire de optimismo también se mantuvo en los gremios durante el año.  "No estamos arriba de la cresta de la ola, pero es verdad que estamos mejor que el año pasado y el anterior", había reconocido, con mesura, César Trujillo, secretario adjunto de la UOCRA, que remarcó: "Nosotros estamos levantando y con más trabajo".

El principal referente del gremio, Jorge Trujillo, atribuyó gran responsabilidad en este presente a la intervención gobernadora María Eugenia Vidal, por llevar un "gran alivio" al sector. "Vio la problemática de Mar del Plata, vio que estábamos parados. Ella se ha preocupado para que Mar del Plata se ponga de pie y se ponga en marcha la construcción", remarcó el dirigente.

FANTASMAS QUE VUELVEN A APARECER

El oxígeno que se recuperó en este año no deja con ceguera a la industria. La baja rentabilidad, producto de los costos que implican los altos impuestos, aún es un factor con fuerte incidencia, que no apaga la preocupación y nubla parte de las expectativas que se trazan para el año entrante.

"Estamos teniendo algunas dificultades para el año que viene y en nuestras perspectivas vemos que es probable una caída en la obra privada", advirtió el titular del Foro de la Construcción, Guillermo Eciolaza.

El referente del sector explicó que los altos costos impositivos “generan que toda obra nueva que se inicie necesite de una serie de fondos de financiamiento que desalienta la inversión”, en comparación con otras inversiones que se promueven en el sector financiero, que resultan “más rentables en dólares y que tienen menor riesgo”.

Eciolaza apuntó particularmente contra los montos impuestos por Obras Sanitarias en los certificados de factibilidad que exige para la iniciación de trabajos. "Hay edificios que tienen pagar cinco millones de pesos", graficó.

“Hace 6 años esto costaba 125 dólares por unidad y hoy está 1500 dólares. se ha aumentado 10 veces", cuestionó, y afirmó: "OSSE hoy está financiando toda la expansión de la red y la capacidad de cargas a partir de lo que aporta cada uno de los particulares y las empresas que realizan obras nuevas en la ciudad".

GASODUCTO, LA CUENTA PENDIENTE E INCIERTA

Los distintos actores ligados a la construcción también son conscientes de que el crecimiento de la industria no depende sólo de su propia voluntad. Y aún en más en Mar del Plata, donde las limitantes energéticas en cuanto a la falta provisión de gas resultan el principal condicionante que impide la expansión de nuevas obras.

La millonaria obra de la ampliación del sistema de transporte y distribución del gas natural, a través del Gasoducto de la costa, aparece, sin dudas, como la solución a esta problemática. Pero lo que aún no escucha, de voces oficiales, son fechas de inicio de los trabajos, después que se realizaran múltiples licitaciones a lo largo de este 2017.

Si bien estaba previsto que las obras comenzaran a fines de este año, no se registraron avances y en el sector reclaman por certezas al Gobierno. "Evidentemente todavía está demorado el comienzo", señaló el titular del foro que nuclea a las principales cámaras y gremios de la industria.

“Hay que recordar que esta es una obra que va a durar más de un año. Por lo que hasta el 2019 vamos a seguir sin gas, y eso significa que toda obra nueva que se haga, no va a tener gas“, enfatizó Eciolaza.

En la misma sintonía se expresaron desde la UOCRA, cuyos dirigentes recordaron la "importancia" del Gasoducto por su impacto para la ciudad y la región. "Se está demorando. Esperemos que esto pase para el 2018, porque este año ya pasó. Se estaba hablando de marzo o abril pero no hay nada confirmado“, manifestó César Trujillo, secretario adjunto del sindicato.

 


 

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