Revelan que Fernando Lario fue asesinado a golpes por 3 delincuentes

Después de más de cinco años sin certezas en la enigmática desaparición del arquitecto, el abogado de la familia, Julio Razona, adelantó a El Marplatense detalles del “salvaje homicidio”, tras las conclusiones que arrojó la pesquisa que impulsó junto a investigadores de la Procuradoría General bonaerense.

Por Redacción

lunes 12 de febrero, 2018

Debieron pasar más de cinco años para que se lograran avances concretos en una de las causas más enigmáticas que registró Mar del Plata en el último tiempo: la desaparición de Fernando Lario, el arquitecto que fue visto por última vez el 7 de julio de 2012, tras participar de una jornada eleccionaria en el complejo universitario de Funes y Roca.

El docente de la Facultad de Arquitectura, padre de un joven de 16 años, no se fugó de la ciudad por las presuntas deudas que arrastraba de su labor como constructor. Tampoco decidió suicidarse en un acantilado de zona sur. “Lario fue interceptado por tres delincuentes que le robaron, que lo golpearon hasta terminar con su vida y que hicieron desaparecer su cuerpo”, según le reveló a El Marplatense el abogado Julio Razona, al brindar detalles de las conclusiones que arroja la minuciosa investigación que llevó adelante junto a los instructores especializados que destinó la Procuraduría General de la Provincia de Buenos Aires para este emblemático caso.

El letrado que representa a la familia del arquitecto explicó que esta revelación, que pondría fin a la infinidad de hipótesis que se barajaron en la causa, se logró gracias al hallazgo de un testigo que no había sido tenido en cuenta hasta la fecha y que resultó “clave” con su testimonio. Se trata de un interno que permanece en el centro carcelario, que no tuvo intervención alguna en el presunto homicidio, pero que sí “escuchó una conversación” que le permitió conocer quiénes eran los autores materiales de este hecho.

“Por medio de un tarea de campo que realizamos con los investigadores pudimos dar con esta persona, y logramos convencerla de que rompa con los códigos carcelarios y cuente lo que había pasado: era el testigo principal“, enfatizó Razona, quien ratificó: “Todo esto se lo notificamos al fiscal, y así logramos saber que Lario murió en manos de tres delincuentes que lo golpearon hasta matarlo“.

El abogado dijo que este testigo clave desconocía el lugar donde los delincuentes interceptaron a la víctima pero sí “dónde ocurrieron los hechos”. “El homicidio fue en un lugar alejado al complejo universitario”, aseguró.

Sin embargo, aún quedan varias aristas a profundizar en la pesquisa. Porque el abogado se encargó de aclarar que el robo que sufrió Fernando Lario no se trató de una situación azarosa sino que se gestó por una “instigación” previa de una o más personas. “A los delincuentes les avisaron a dónde iba a ir Lario. Ese robo que sufrió estaría relacionado con alguien que lo instigó, aunque no sabemos si también instigó su muerte”, señaló.

Si bien aún resta esclarecer la identidad de este cuarto actor y los motivos que fundan el hecho delictivo, Razona remarcó que ya están identificados los tres hombres que asesinaron al arquitecto, a sus 45 años. “Los autores materiales están identificados y ninguno de ellos está detenido”, indicó.

LAS “DEMORAS INEXPLICABLES” DE FERNANDO CASTRO

Otra de las piezas claves que aún falta para completar la compleja trama se vincula con el lugar donde los delincuentes hicieron desaparecer el cuerpo de Lario. Según sostuvo el abogado de la familia, el cadáver se encuentra en Mar del Plata, en una “zona marginal” que “ya está identificada”.

Las coordenadas aproximadas de ese sector ya están en conocimiento del fiscal Fernando Castro, que está hace más de un año al frente de la causa,  que antes pasó por las manos de María Isabel Sánchez, actualmente de licencia por carpeta psiquiátrica.

No obstante, el titular de la Unidad Fiscal de Investigaciones (UFI) Nº1 se muestra reticente a avanzar con la búsqueda. “Tenemos un lugar donde podría estar el cadáver  y el fiscal ha pedido que le indiquemos el lugar preciso, con lujo de detalles de dónde está el cuerpo”, cuestionó Razona.

“Nosotros facilitamos la tarea al fiscal, poniendo a su disposición un grupo de personas para rastrear el lugar pero él nos pide precisión”, afirmó el abogado, quien consideró: “Nosotros no tenemos la capacidad física ni técnica, sólo somos investigadores privados como particulares damnificados. Esto lo tiene que hacer una fuerza policial”.

En este mismo sentido, Razona insistió que “sólo hay que ir lugar del hecho para que lo revise la Policía Científica”. “Hay que ir custodiados porque estamos hablando de zonas marginales de la ciudad que son muy peligrosas”, confió.

Castro también tomó otras determinaciones “inesperadas” en la causa, al imputar como “sospechoso” al interno de la cárcel que reveló el trajín del asesinato, pese a que no había tenido ninguna intervención en el hecho. “Cuando lo citó a prestar declaración, todos entendíamos que le iba a tomar declaración como testigo, pero resolvió imputarle el delito a esta persona, que fue la que nos dio todos los datos”, cuestionó.

“Lo imputó como ‘sospechoso’, y esto implica que un sospechoso tiene derecho a no declarar o a mentir, por lo que el valor probatorio de sus dichos no era tal”, explicó, y añadió: “Yo apelé esa resolución, le pide que la revea, pero el fiscal siguió en esa tesitura y la persona declaró pese a todo aunque declaró una mínima parte de los hechos“.

Razona consideró que estas acciones del fiscal en la causa son “trabas a la investigación” y dijo que en los últimos días volvió a mantener un contacto con el Procurador General bonaerense, Julio Conte Grand, en el que le manifestó su “disconformidad” por la intervención de la fiscalía y le solicitó al respecto “que tome cartas en el asunto para facilitar la tarea investigativa”.

“Nosotros no lo podemos recusar con causa porque eso se puede hacer en la primera presentación. Pero sí le pedimos al Fiscal General (NdeR: Fabián Fernández Garello) y al Procurador, que se decida un cambio de fiscal para sanear la investigación y acelerarla“, aclaró, y argumentó: “Hace más de cinco años que Lario desapareció. Hubo 4 años y medio sin resolverse nada; en los últimos seis meses prácticamente resolvimos el caso, y no podemos seguir ahondando en esta investigación ante esta demora inexplicable“.

EL GIRO RADICAL TRAS LA INTERVENCIÓN DE LA PROCURACIÓN BONAERENSE

La desaparición del docente de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Mar de Plata (UNMDP) parecía un enigma sin resolución hasta que Conte Grand tomó las riendas del caso, a partir del envío a la ciudad en agosto pasado de instructores especializados en investigaciones complejas, tras el requerimiento de la familia del arquitecto.

“Contra Grand designó a dos investigadores de la Policía Judicial de la Procuración que se hicieron cargo de la investigación junto a nosotros, y en pocos meses logramos resolver el caso”, reconoció Razona, en una primera instancia.

A partir de los avances que lograron en la pesquisa, a fines de noviembre del año pasado ya se había dado un giro radical a la causa: después de permanecer durante años bajo la caratula de “averiguación de paradero”, el fiscal encontró elementos suficientes como para modificarla a “homicidio en ocasión de robo”, cuestión que también se ratificó en la indagatoria al interno de la cárcel.

El letrado insistió en que fue “importantísima” la labor de los investigadores de la Procuraduría para llegar a las recientes certezas. “Con ellos pudimos dar con esta persona que nos dio todos los datos del asesinato. Son realmente de un excelente nivel profesional. Lo mejor que tiene la Provincia”, consideró.

Razona también brindó algunos detalles de las medidas que acordaron ordenar con el funcionario bonaerense a lo largo de los últimos meses y que permitieron dar con los novedosos resultados en la pesquisa. “Cuando nos entrevistamos con Conte Grand, él ya estaba interiorizado de todo y estuvo de acuerdo con nosotros en ordenar muchas medidas”, remarcó.

“El ordenó medidas para hacer un cotejo de la localización geográfica del teléfono celular desde donde se había enviado un supuesto mensaje suicida, que se lo habría mandado a una ex pareja de él, en relación a como tenían que obrar con su hijo”, ejemplificó, y agrego: “El contenido era sospechoso y hacía mucho tiempo que pedíamos la geolocalizacion para ver dónde estaban ubicados el teléfono emisor y el receptor. Ésa y una enorme cantidad de medidas se pudieron disponer gracias a la Procuraduría”.

 

 

 

 

 

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