Predio de basura: crecen las sospechas de la “emergencia autogenerada”

El Ejecutivo habría decidido levantar el pie del acelerador en el tratamiento legislativo del pliego, y volver a jugar -otra vez más- con la “emergencia” que le permitió contratar “en forma directa” a las actuales empresas que operan el basural.

Por Redacción

miércoles 31 de agosto, 2022

Tras la aprobación del pliego para la licitación del predio de la basura por la Comisión de Ambiente del Concejo Deliberante, con la inesperada colaboración del Frente de Todos con Sol de la Torre como voz cantante, las suspicacias corrieron veloces por distintos ámbitos de la ciudad, e incluso trascendieron la Quinta Sección Electoral, en el marco de un negocio de 5 mil millones de pesos.

¿Cómo era posible que la “oposición dura” viabilizara, en la misma Comisión encargada de controlar el rigor ambiental, una licitación que podría implicar la continuidad de una operación que ha recibido críticas de aquella misma oposición (siempre con Sol de la Torre a la cabeza), comprobadas además en la visita al predio efectuada por los concejales, sin siquiera proponer una modificación a las cláusulas del proyecto del Ejecutivo local?.

Quien más hizo oír su voz tal vez haya sido la Iglesia, a través de la Mesa del Diálogo por las Periferias, quien viene poniendo el acento en la necesidad de contemplar, desde el propio Estado a quien corresponde la responsabilidad primaria y principal, acciones para paliar la dramática situación que se vive en el basural, donde un número creciente de personal padece el tormento de la postergación y la indignidad nadando en mares de basura para intentar una faena que tiene en última instancia una utilidad ambiental: reciclar los residuos que son volcados en el predio sin ningún tipo de separación previa.

“El pliego oficializa el cirujeo en el predio de disposición final de residuos”, coinciden ambientalistas, sectores sociales y de la Universidad, y también concejales y remarcan que estas condiciones infrahumanas fueron invisibilizadas por el Ente Municipal de Servicios Urbanos (Emsur), con Sebastián D’Andrea a la vanguardia, tanto en la confección del pliego como en la visita al predio, donde se subestimó de manera paladina el número de recuperadores informales.

Ahora era la oposición quien, con el insólito argumento de apurar el pliego, ocultaba aquella dolorosa realidad marplatense; eso sí, aclarando que el pliego admite mejoras y qué tal vez en otras comisiones pudieran concretarse. No alcanzó ni para consuelo, recordando la Iglesia que la Encíclica "Laudato si", del Papa Francisco, recuerda que el hombre está en el centro de la preocupación ambiental en el cuidado de la "casa propia".

Es tal vez por estas repercusiones, inesperadas para cierto amateurismo político que parece impregnar muchas decisiones del gobierno comunal, que se habría decidido levantar el pie del acelerador en el tratamiento legislativo del pliego, y volver a jugar -otra vez más- con la “emergencia” que le permitió antes, luego de la salida del Ceamse de la operación, contratar “en forma directa” a las empresas Ciageser, Ashira y Esur.

Ese procedimiento, que evitó cualquier ponderación virtuosa de las firmas que debían acceder a la operación, estuvo precisamente justificado por la “emergencia”. Pero esa contingencia, a parecer disruptiva, según sospechan desde la oposición, habría sido gestada y generada desde tiempo antes por la propia gestión municipal, asumiendo un discurso lastimero y menesteroso en cuanto a la imposibilidad de pago del servicio prestado por el Ceamse.

Es prudente destacar que el Ceamse es una Sociedad del Estado integrada en partes iguales por la Provincia de Buenos Aires y por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde gobierna Horacio Rodríguez Larreta, socio político del intendente Guillermo Montenegro.

Otro dato no menor es que el vicepresidente de esa Sociedad, y representante del gobierno porteño, es Claudio “Chiqui” Tapia, con quien jefe comunal se ha mostrado muy afecto por estos días, por la posible puesta en valor del estadio José María Minella.

Sectores de la oposición e incluso del propio oficialismo reconocen que el pliego para la operación del predio de basura está lleno de flancos débiles y, asumiendo los golpes ya recibidos y los que podrían venir, el Emsur con el doctor "Ambiente” Mariano Perticarari como mentor ya anunció en el Concejo Deliberante que la “emergencia” -y en consecuencia las contrataciones directas- continuarán “sine die” hasta tanto asuma una nueva empresa. ¿Cuándo? Nadie sabe.

O tal vez si, tal vez D’Andrea y el Ejecutivo lo sepan y la respuesta sea nunca; porque los hechos parecen indicar, como denunciaron Acción Marplatense y el libertario Alejandro Carrancio en la última sesión del HCD, que las huestes del oficialismo comenzaron a “enamorarse” de la emergencia eterna, del continuismo informal y del “no hagan olas que nos ahogamos en la basura”.

Y es sabido que el amor muchas veces también engendra, también es simiente de otras emergencias. Porque también es evidente que es perentorio el agotamiento -estimado en apenas tres o cuatro meses- de la celda donde actualmente se disponen los residuos, y que es necesaria la urgente realización de obras. ¿Se contratarán, también, de manera directa y con el amparo de la “emergencia autogenerada”?

Sucede que por estos días, además, se filtró un fuerte rumor de que una de las empresas que opera el predio habría pedido cotización de materiales importados necesarios para la obra de infraestructura -construcción de un nuevo módulo- que el pliego no contiene; tal vez para eludir D’Andrea su consideración por el Concejo Deliberante y con ello evitar el estado de zozobra que el proyecto pasa por estos días.

Algunos opinan insidiosos que si el Emsur recurriera a una contratación directa con auxilio en la emergencia sería un escándalo; pero que, si por el contrario, decidiera adelantar el proceso de licitación de la obra, que no necesita consideración legislativa, el escándalo sería de la misma magnitud. Un callejón sin salida construido sin arte ni fe por el propio Estado municipal.

Sea como fuera también es preocupación del Emsur el agotamiento de la actual celda de disposición y la absoluta la ausencia de presupuesto para encarar una nueva obra. Ese es el problema de las emergencias; empiezan como distracciones o gambitos -ingeniería sin inteligencia-, y acaban como tragedias, en este caso ambientales y sociales.

Quién sabe un fiscal en algún momento, se escuchó decir a un edil opositor, quiera prestar atención no sólo al estado del predio, con el compromiso ambiental que implica, sino a todas las evidencias que obran en el expediente respecto del denunciado “direccionamiento” del pliego. Dicen que son muchas y contundentes, y darían cuenta no sólo de la maniobra sino de los autores.

Una maniobra que podría provocar que se establezca un peligroso monopolio de los residuos en la ciudad de Mar del Plata. La voz -y la responsabilidad- la tienen todos, no sólo el oficialismo.

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