Licitación por el basural: el Emsur en el ojo de la tormenta política por un festival de “olvidos”

En pleno debate por la licitación del predio de residuos, el Ente Municipal de Servicios Urbanos (Emsur), con Sebastián D’Andrea a la cabeza, ha logrado desatar una verdadera tormenta política. Crecen las dudas y sospechas en un negocio de $ 5 mil millones.

Por Redacción

miércoles 7 de septiembre, 2022

El Ente Municipal de Servicios Urbanos (Emsur), con Sebastián D’Andrea a la cabeza, ha logrado desatar una verdadera tormenta política en Mar del Plata, agitando vientos tempestuosos donde antes todo era calma y sostenido “viento de cola” para el Ejecutivo municipal en el marco de un negocio de 5 mil millones de pesos.

Lo que allí más preocupa por estos días no es tan sólo el posible naufragio del pliego para la operación del predio de basura, sino además y con mayor inquietud las persistentes acusaciones de “direccionamiento” que desde distintos sectores se empiezan a escuchar respecto de los últimos procesos licitatorios impulsados por la gestión municipal. En el caso del millonario negocio de la basura,  toda una crónica de una licitación anunciada.

Porque si otras iniciativas del actual Ejecutivo local despertaron sostenidas suspicacias respecto de los reales postulados de los funcionarios municipales, el expediente por medio del cual se formó el proyecto de pliego de bases y condiciones para la contratación de la operación del basural directamente pone al desnudo una larga cadena de “olvidos" de la administración pública municipal.

El primer “olvido" incurrido es el que respecta al “principio de idoneidad" que debe regir todo proceso licitatorio. En el caso del pliego ahora en análisis por el Concejo Deliberante, el presidente del Emsur, Sebastián D’Andrea, con la participación necesaria del doctor “ambiente” Mariano Perticarari, modificó el proyecto originario esbozado por el histórico jefe de compras del Ente, Oscar Rossi, habilitando con ello que en el proceso de selección puedan competir empresas vinculadas a la recolección de residuos e higiene urbana, actividad completamente ajena a la materia licitada y más acorde a la incumbencia de las actuales operadoras (Ashira, Ciageser y Esur), a favor de quienes se denuncia el “direccionamiento” del pliego.

Esa sorpresiva intervención del pliego mereció serios cuestionamientos por parte del área de Contaduría del Emsur. Puesto a contestar los mismos, el Director General de Residuos Sólidos Urbanos, Mariano Pericarari, vuelve a incurrir en un “olvido” más que elocuente: responde todos los reparos de Contaduría pero -¡oh sorpresa!- ninguna mención realiza respecto del reproche más virulento que sufriera el proyecto, esto es la modificación de la cláusula que refiere a la capacidad técnica requerida para participar como oferente en la licitación.

Desde sectores de la oposición sostienen que “al poner el pliego en pie de igualdad a las empresas de recolección de residuos con aquellas que presentan efectiva experiencia en la operación de centros de disposición final de residuos, aún cuando carezcan de todo antecedente en la materia licitada, se estaría configurando una forma artificial de habilitar a quienes carecen de la idoneidad necesaria para cumplir con una prestación de la complejidad de la que se trata”.

Sucede que el argumento, intentado por el Emsur, según el cual de esa forma se asegura una mayor participación de empresas “olvida” que la concurrencia de proponentes requiere ineludiblemente que todos los que participen de la competencia cuenten con la experticia técnica e idoneidad moral que es dable exigir según el objeto de la contratación; en este caso la operación de un predio de disposición final de residuos.

Estos “olvidos” del Emsur -que comprometen la administración de la cosa pública- desencadenaron un vendaval de acusaciones por parte del concejal libertario Alejandro Carrancio, quien ha denunciado públicamente el “direccionamiento” que contendría el pliego a favor de las actuales operadoras (Ciageser, Ashira y Esur).

Ha destacado en tal sentido el edil el velo de sospechas que sobrevoló otros procesos licitatorios de la actual gestión. Se recuerda en este aspecto que ha sido el mismo Carrancio quien provocó con su voto negativo el rechazo al pliego del transporte urbano en oportunidad de su tratamiento legislativo.

Otro “olvido”, no menor, y que también mereció públicas y sostenidas críticas tanto de Acción Marplatense como por parte de sectores vinculados a la Iglesia, es el referido a la cuestión social comprometida en la operación del pliego de la basura; la planta social donde un número creciente de personas, seres humanos, escarban entre los residuos para obtener su sustento diario en condiciones que deberían avergonzar a la sociedad en su conjunto, pero donde el Estado tiene la obligación primaria y fundamental.

La invisibilización que consagra el pliego llevó a serios cuestionamientos por parte de la concejala de Acción Marplatense, Paula Mantero, quien propuso una visita al basural. En dicha visita D’Andrea y Perticarari no sólo se “olvidaron” en la recorrida de pasar por la planta social, sino que además se “olvidaron” del número de recuperadores informales; según el Emsur en un número cercano a ciento veinte, y según la Iglesia por cuenta de los mil.

Quien también incurrió en sugestivos “olvidos" fue la oposición del Frente de Todos, quien en este caso decidió apagar la "máquina del NO" según la caracterización que de dicha fuerza política hacen desde Junto. Provocó en este punto grandes suspicacias la abstención del Frente de Todos en la Comisión de Ambiente, donde la referente de los movimientos cartoneros Sol de la Torre se “olvidó" de su base electoral y, abstencionismo mediante, habilitó el avance hacia la aprobación del pliego.

Esta exposición de la concejala que responde a la fuerza política de Grabois la llevó este lunes pasado, en la Comisión de Legislación, a recordar el “olvido” incurrido por el cuerpo legislativo respecto de la pendiente visita a la planta social, donde se viven situaciones angustiantes desde toda perspectiva humana. Jugadora tribunera que la rompe en los amistosos, manifestó de la Torre su disconformidad con el pliego en una Comisión (la de Legislación) donde no es parte, “olvidando” que las modificaciones que entiende necesarias debió proponerlas ante la Comisión de Ambiente donde sí tiene votoese partido era para ella por los “puntos"!-, y en la cual se abstuvo propiciando el avance del pliego sin ninguna propuesta de cambio.

Pero los “olvidos”, a esta altura de la tormenta política desatada, empiezan a perjudicar la propia transparencia que resulta normada como exigencia para la administración pública y los funcionarios que la ejercen.

Tal como reveló El Marplatense este martes, Sebastián D’Andrea era el único funcionario jerárquico, entre más de 250 que revisten esa condición en el Municipio del Partido de General Pueyrredon, de quien se desconocía la presentación de su declaración jurada patrimonial, conforme obligación establecida por la ordenanza 23981.

Esto se pudo comprobar de la simple consulta a la página web del Municipio, resultando un “olvido" inexcusable si se considera que se trata del funcionario público al frente del organismo que entiende en los contratos más onerosos de la ciudad, como sin dudas lo es el de la recolección de residuos.

¿Habrá sido una casualidad que se "cayera" el portal oficial del municipio por casi una hora tras la revelación de otro "olvido" del funcionario comunal? Este miércoles, finalmente, el funcionario presentó su declaración jurada tras quedar expuesto en los medios de comunicación este "olvido".

Sería esperable, llegados a este punto de exposición pública de la cuestión referida a la gestión de los residuos en la ciudad de Mar del Plata, que todo el arco político local abandone el camino del “olvido”, recupere la memoria y se acuerde que en dicha faena se compromete tanto la preservación medio ambiente, como la cuestión social derivada de la más absoluta indigencia que rodea y subsiste en la basura, y aún la transparencia que es dable exigir en la administración de la cosa pública.

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