Licitación del basural: la vigencia del “gatopardismo” en la política marplatense

Los últimos hechos parecen empecinarse en confirmar el “direccionamiento” del pliego para la licitación del predio de disposición de residuos. El expediente será tratado en la próxima sesión del HCD.

Por Redacción

sábado 8 de octubre, 2022

El tratamiento que tendrá lugar en los próximos días por parte del Concejo Deliberante -luego de su anodino e infructuoso discurrir por las comisiones de Ambiente, Legislación y Hacienda- del pliego de bases y condiciones para la licitación de la operación del predio de disposición de residuos del Partido de General Pueyrredon, podría poner en evidencia un pacto que involucra a todas las fuerzas políticas mayoritarias con representación en el HCD, con la excepción, claro está, de las fuerzas minoritarias representadas por Acción Marplatense, además del disruptivo concejal libertario Alejandro Carrancio.

El acuerdo, según viene siendo anunciado desde el momento mismo que el Emsur, presidido por Sebastián D’Andrea, enviara el proyecto a consideración legislativa, consistiría en “cambiar algo para que nada cambie”, conforme la célebre frase que a partir del libro “El Gatopardo” de Giuseppe Tomasi de Lampedussa pasara a describir supuestas acciones políticas revolucionarias que sólo esconden el interés de mantener el "status quo" y los privilegios existentes.

Si el progresismo y el cambio son patrimonio de la izquierda en la dialéctica historicista, “finjamos pelearnos, sobreactuemos las diferencias”, pero en cualquier caso “disfracemos de revolucionarias determinadas acciones que en definitiva nos aseguren mantener inalterables las cosas”.

En el caso de la licitación del basural, la maniobra se comprobaría bien pronto, como viene siendo anunciada, y denunciada públicamente por el concejal que revista en las filas de Javier Milei, Alejandro Carrancio.

Se trataría, según además surgiría del expediente administrativo de formación del proyecto de ordenanza, de asegurarle a las actuales operadoras del predio (Ciageser, Esur y Ashira), quienes fueron contratadas “en directa” por D’Andrea a partir de la salida del CEAMSE, la continuidad en las tareas, ahora a través de un proceso licitatorio amañado “ab initio” para que resulten adjudicatarias esas mismas empresas, según denuncian desde un sector de la oposición, en el marco de un negocio que supera los 5 mil millones de pesos. Cambiar algo, para que nada cambie.

De acuerdo a las denuncias realizadas por el edil libertario, la transparencia brillaría por su ausencia en este proceso, en un municipio, donde se destinan recursos públicos para una pomposa Dirección General de Transparencia y Cercanía.  Ya lo dice un viejo refrán “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”, resaltan desde la oposición.

El argumento utilizado por el Emsur para habilitar -en una maniobra que no reconoce antecedentes en la literatura de licitaciones para la operación de rellenos sanitarios- a empresas recolectoras de residuos (vaya casualidad, Ciageser, Esur y Ashira lo son), es garantizar la mayor participación de empresas posibles.

Pero ese aparente loable propósito se da inmediatamente de patadas con el resto de los requisitos que el pliego expone -y que a su vez mereciera tan severas como ignoradas críticas del informe de contaduría del Emsur- en cuanto a los años de antecedentes: quince años continuados en una ciudad igual o mayor a Mar del Plata, un plazo jamás visto y que aquellas empresas de recolección si tienen en esta ciudad.

A ello se agregan restrictivos requerimientos de capacidad económica, que resultan insólitos e inauditos en una licitación donde no se contemplan obras, sino simplemente se licita el servicio de operación.

De nuevo, cambiar algo -que puedan participar empresas de higiene urbana-, para que no cambie nada -continuarían las mismas actuales empresas, a pesar de carecer de todo antecedente en la actividad-. Como dijera un viejo dirigente sindicalista: “La política tiene respuesta para todo”.

Y vaya si tenía razón, que basta apenas observar la actuación -condescendiente en el mejor de los casos, y cómplice en el peor- del progresismo vernáculo del Frente de Todos durante el tratamiento en comisiones del proyecto de pliego que impulsa Juntos.

En las tres comisiones por las cuales debió transitar el expediente, antes de llegar a la sesión prevista para el próximo jueves 13, el Frente de Todos por un lado se mostró decididamente crítico del proyecto -aunque curiosamente no propuso ninguna modificación-, pero por el otro se abstuvo siempre de votar, y con ello permitió avanzar sin cortapisas el proyecto del gobierno del Pro.

Es que, según expresó la concejala que representa al movimiento de Grabois, Sol de la Torre: “La ciudad necesita que haya licitación, a pesar de que el pliego es malo, porque no podemos continuar con una contratación directa como sucede en estos momentos”. Esto es la repentina conversión a la legalidad de quienes en ocasiones justifican la toma de tierras y el corte de calles.

La política tiene respuesta para todo, y aquí lo único que interesa, y todo lo indica así,  sería cambiar una vidriosa contratación directa por una licitación con aparentes (y dudosos) visos de legalidad. Cambiar algo para que nada cambie, y continúen las mismas empresas que hoy apenas preocupa que estén contratadas en “directa”, y nadie estaría observando cómo gestionan actualmente.

Llegados a la sesión, podría incluso darse la posibilidad de que el Frente de Todos ahora se oponga, pues el poroteo -¿pacto?- indicaría que en cualquier caso el proyecto se aprobaría con el voto doble de la presidencia del HCD, a cargo de la Unión Cívica Radical que integra el oficialismo.

Incluso, algunos mal pensados hablan de un presunto acuerdo entre un sector del oficialismo y el kirchnerismo para exponer fuertemente al radicalismo en el momento de la definición del pliego a la hora de la votación de un tema complejo como la basura, que siempre está bajo sospecha.

Sin embargo, no existe en este caso la presión del “Campo” como en el célebre precedente de 2008, y la Unión Cívica Radical -salvo el “fallido” del concejal Daniel Núñez que prometió modificaciones que jamás concretó- no ha abierto hasta aquí la boca respecto de un expediente que podría traer derivaciones judiciales atento las evidentes irregularidades que contendría.

Mientras tanto, de cara a la sesión del Concejo Deliberante, se esperan analgésicos para salvar la cuestión social comprometida en el predio y así lavar en parte cristianas conciencias. Cambiar algo para que nada cambie.

Por fin, de existir dicho acuerdo, es claro que a todo ese conglomerado político mayoritario de la ciudad, que estaría preocupado y ocupado sólo en conservar el deteriorado estado actual del predio, podría molestar la presentación de Iniciativa Privada propuesta por Estrans SA, una empresa privada de reconocida trayectoria en el sector de construcción y operación de rellenos sanitarios, que promete una inversión millonaria (2.245 millones de pesos), para dar respuestas ambientales y sociales por un plazo estimado entre ocho y diez años.

A pesar de haber sido presentada hace aproximadamente un mes, la política local ha silenciado dicha plausible propuesta de una empresa que aportaría capitales y financiación a las exhaustas arcas municipales. Es que de lo que se trataría, precisamente, es que nada cambie.

En el medio está el cuidado del ambiente, en el medio está la gente revolviendo basura, en el medio están las faltas de controles a la gestión de predio. Quién sabe, tal vez aún se esté a tiempo de cambiar. A cambiar de verdad, que al fin y al cabo la política tiene respuesta para todo.

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