A un año del escándalo por la prohibición de las fiestas electrónicas

El 10 de enero de 2017, el Intendente resolvió no autorizar más eventos de este tipo por cuestiones de “salud pública”, y posicionó a Mar del Plata en el centro de una polémica nacional, en plena temporada estival. Sin embargo, a la fecha, las fiestas electrónicas continúan siendo las protagonistas de cada fin de semana de verano.

Por Redacción

miércoles 10 de enero, 2018

Se cumple exactamente un año del polémico decreto del Intendente Carlos Arroyo que buscaba prohibir la realización de nuevas fiestas electrónicas en el distrito de General Pueyrredon, en plena temporada estival, y cuando ya había varios eventos programados de antemano para las próximas semanas.

La medida, que en pocos minutos cobró revuelo en los grandes medios del país y posicionó a Mar del Plata como la primera protagonista de una de las grandes polémicas del verano, había sido adelantada por El Marplatense, cuyas oficiales fuentes consultadas justificaban la prohibición por razones de “salud pública”, al entender que estos eventos  “están destinados irremediablemente a la venta y el consumo” de drogas sintéticas.

Sin embargo, con el correr de las horas no sólo creció la controversia, sino la confusión, ante las contradicciones que se desprendían de las distitnas voces del Ejecutivo local y la falta de precisiones por el alcance de la medida. “No prohibimos ninguna fiesta, incluso las alentamos. Los eventos masivos existían, existen y existirán”, señalaba, tan sólo un día después, el Secretario de Salud, Gustavo Blanco.

En la tarde del 11 de enero, en medio de un escenario de muchas dudas y pocas certezas, trascendía el decreto del Intendente Carlos Arroyo, en el  cual se aclaraba que no se iban  a autorizar nuevas solicitudes, por lo que se mantenía firme lo acordado con organizadores para las fiestas que ya estaban programadas para el transcurso del verano.

“No autorizar a partir de la fecha dentro del territorio del Partido de General Pueyrredon las llamadas ‘fiestas electrónicas’”, rezaba el documento, refrendado por las firmas de los secretarios de Gobierno, Alejandro Vicente; de Salud, Gustavo Blanco; de Cultura, Silvana Rojas, y por la presidente del Ente Municipal de Turismo (Emtur), Gabriela Magnoler.

Entre los fundamentos que se aportaban, el Municipio reconocía no contar “con los medios humanos y técnicos que permitan un control absoluto de los riesgos que se derivan para la vida humana como consecuencia de este tipo de fiestas”.

Para validar lo expuesto sobre los riesgos del consumo de drogas sintéticas, citaron resultados de una encuesta domiciliaria efectuada en el año 1999, a través de la cual se indica que se probó que “los consumidores de éxtasis sobresalen por el consumo de alcohol en un 91,4% y en cocaína en un 53%”.

Además, se plantea que “en la década del ’70 se comenzó a hablar de las fiestas electrónicas que se trataban de una gran cantidad de personas que se juntaban a bailar música electrónica mezclada por DJ’s”. En otro apartado, el decreto menciona que “la proliferación en los últimos tiempos” de este tipo de eventos “han concluido con fallecimientos provocados por distintas disfunciones”.

LA PRIMERA FIESTA ELECTRÓNICA

Tras la polémica por la decisión del Ejecutivo, el 13 de enero se desarrolló en un reconocido parador del sur de la ciudad el primer evento de los cinco que estaban previstos. Para ello, el Municipio acordó en forma previa con los empresarios estrictas condiciones de seguridad y salud para intensificar la prevención y el cuidado de los asistentes.

Entre otras medidas, se dispuso la instalación de un puesto médico interno, integrado por tres enfermeros, dos ambulancias, quince socorristas, desfibrilador, botiquines con los insumos necesarios, un servicio de guardia en el Hospital Privado de la Comunidad, entre otros requisitos. Además, se fijó el cese del expendio de bebidas a partir de las 4.30 y el uso de un contador de personas en los ingresos.

MÁS “EXCEPCIONES”

Después del desarrollo de algunas fiestas, el Intendente Carlos Arroyo flexibilizaba la rigidez que parecía tener inicialmente su decreto, al punto de deslizar la posibilidad de autorizar la realización de nuevos eventos.

“El decreto está vigente pero si en cada caso las medidas de seguridad están conformes a lo que se requiere para la salvaguarda de la vidas y la integridad física, las permito. Me hago yo mismo la excepción al decreto”, aseguró, en un mano a mano con este medio.

Pese a los idas y vueltas, en el verano de 2017 se llevó a cabo un total de 6 fiestas electrónicas, con una concurrencia de público aproximada de 40 mil personas, según dan cuenta las cifras oficiales.

Dentro de los más de 237 procedimientos que llevó adelante personal de la Delegación de Investigaciones del tráfico de Drogas Ilícitas y Crimen Organizado Mar del Plata, en conjunto con la DDI local y otras fuerzas intervinientes como la Policía de Seguridad Aeroportuaria y la Policía Federal, hubo un importante secuestro de material estupefaciente.

Las drogas que pudieron detectarse con mayor frecuencia fueron el éxtasis, con más de 297 pastillas, y el LSD, con dosis y microdosis que superan los 80 secuestros. Tampoco faltó un abanico de diversas sustancias ilegales como “Cristal”, -“Ketamina”, Popper, y las tradicionales dosis de cocaína y marihuana, que muchas veces se encontró “compactada”.

Desde el punto de vista judicial, hubo alrededor de 115 personas que debieron ser demoradas y quedaron a disposición de la Justicia, mientras que más de 20 fueron aprehendidas por la tenencia para la comercialización de estupefacientes.

Por su parte, las intervenciones en materia de salud no fueron menos intensas. Los registros de la cartera de Salud reflejan que hubo casi 20 personas hospitalizadas, considerando tanto los traslados a las guardias del Hospital Interzonal General de Agudos como al Hospital Privado de la Comunidad, y aproximadamente 95 jóvenes con cuadros de intoxicación por consumo de sustancias que lograron ser resueltos dentro del mismo evento.

EVENTOS MASIVOS, LA NUEVA REGULACIÓN

El debate por las fiestas electrónicas no se apagó en el verano, y dio el puntapié inicial en marzo pasado para profundizar la discusión por la definición de un marco regulatorio de este tipo de eventos. “Necesitamos crear una norma, que sea el marco legal que nos permita controlar perfectamente estos eventos”, había explicado el Secretario de Gobierno, Alejandro Vicente, en el recinto del Concejo Deliberante.

Después de un análisis que se extendió durante varios meses, que incluyó diversas reuniones entre funcionarios municipales, ediles y empresarios, a mediados de agosto los ediles aprobaron al ordenanza para regular los “eventos masivos”.

Uno de los principales ejes de esta normativa se vinculaba con que el Municipio no desembolse ningún dinero por el operativo de control y prevención que se requieren para estos eventos, siendo exclusiva responsabilidad de los empresarios a cargo de los paradores.

La ordenanza Nº 23283 estipula que “estos eventos podrán ser convocados desde dos mil hasta 25 mil personas y con un horario de convocatoria de hasta las 3”, con previa autorización del área de Inspección General. Abarcará eventos en espacios cerrados como abiertos, como en la playa o la costa. A fines de diciembre, la comuna publicó el decreto N° 2831, con el que se promulgó la medida, para dar público conocimiento a sus alcances.

LA CONTINUIDAD DE LAS FIESTAS ELECTRÓNICAS

Con mayores medidas de seguridad, lejos de prohibirse, estos eventos siguen ocupando principal protagonismo durante los fines de semana de verano, en los paradores que están ubicados sobre la zona sur de Mar del Plata.

En este mes ya tuvo lugar una fiesta y están previstas al menos otra tres, una en cada fin de semana, distribuyéndose la sede cada siete días, según figura en los expedientes que están en Inspección General y que pudo acceder El MarplatenseEn tanto, en febrero, se prevén dos fiestas más, sólo durante la primera quincena.

 


 

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